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Friday, October 9, 2009

El Zambo Cavero habrá tenido vanidad, obesidad y todo lo que termine con "dad" pero eso no importa ahora ni importó antes. Tuvo una gran voz que provocaba visiones blanquirrojas y para muestra de ello están los discos que grabó con el super guitarrista Oscar Avilés. Recuerdo cómo la gente, sobre todo los amigos del barrio y del colegio, criticaban la música criolla y la basureaban de principio a fin. Los mismos que la llamaron "música de segunda categoría" o "de cholos resentidos" son los que la alaban cuando la escuchan fuera del Perú (en Europa, por ejemplo.) Es increíble cómo cambia la visión del arte debido a la distancia o a la muerte de sus creadores. Pero, de nuevo, eso no importa ahora.

Fue recién en 1990 cuando en una fiesta de pitucas del Santa Úrsula escuché por primera vez al Zambo Cavero hacer bailar a las chicas con el "Chacombo". Su "Mueve Tu Cucú" es la versión peruana de "Sex Machine" y espero que la despedida del Zambo sea con esa canción: "En un cajón cerrado, con los pies pa' fuera, se llevan a mi negro, lo llevan a enterrar"; aunque estoy seguro que tocarán hasta el cansancio dos de sus canciones más populares: "Contigo Perú" y "Y Se Llama Perú", dos temas nacionalistas y patrióticos que no guardan ninguna connotación política (al menos en el 2009). Al Zambo lo cremarán y esparcirán sus cenizas en el mar (que estoy seguro obtendrá un color negruzco debido a ello...) pero su música, su voz, estará ahí en la radiola.


El Zambo Cavero con fanaticada europea.

En menos de una semana han muerto dos gorditos que son símbolo de dos naciones. Escucho a la Argentina misma en Mercedes en sus discos y videos y me da pena no haberla visto nunca en vivo. Me da tambien pena no haber sido de izquierda, pero la verdad yo no pinto para estar con barba, chalina y chancletas. Pareciera que la izquierda y los radicales disfrutan más de la música de la Negra; pero es sólo un cliché. A Sosa se la escucha en todo el espectro político latinoamericano porque, más que símbolo de una generación o época, es una excelente cantante. La voz de Mercedes es reconocida inmediatamente. Es profunda, retumbadora, se origina en su enorme par de pulmones y toma forma en sus potentes cuerdas vocales. Fue una mujer de principios e ideas claras (y chocolate espeso). Me hacía recordar a Mafalda por sus ideas tirando a sinistra, pero eso no importa. La música no cree en tendencias políticas ni tendencias temporales. Sabemos que es eterna.



La inmortal Tucumana

El Zambo Cavero acaba de morir y la pena de Argentina, el mismo tipo de pena nacional, se acaba de posar sobre el Perú y los peruanos que disfrutamos la música criolla no con el fin de ser “aculturados” ni rechazar la música extranjera sino por el hecho de que nos gusta y punto, sentimos una pena enorme, tan grande como el inmenso volúmen del Zambo, quien una vez se sentó en dos asientos de un vuelo de Tacna a Lima junto a una amiga mía, quien se quedó asombrada de estar sentada junto a una persona grande, inmensa, gorda. No una leyenda viva de la música popular peruana. Una voz potente la cual es capaz de sacar al Perú adelante hasta en sus momentos más difíciles (como el de mañana, cuando Argentina nos dé una paliza digna de libros de historia como la del 6-0 en el mundial del 78).

El Zambo Cavero cantaba para el peruano promedio, para el criollo con un par de cervezas dentro que desea cantar lo feliz que se siente de llevar dentro el corazón blanquirrojo. No lo hizo solo, sino con la ayuda de dos leyendas vivas: un extraordinario guitarrista llamado Oscar Avilés, cuyo sonido definió la guitarra criolla de la costa peruana en el siglo XX, y un compositor llamado Augusto Polo Campos, quien su obra y persona son tan disímiles que cuesta creer que de su puño y letra salgan cosas tan bellas y profundas como “Y Se Llama Perú”, en donde por primera vez se menciona la “raza peruana” como término válido para definir la identidad nacional de un país. Mercedes Sosa hacía lo mismo, pero mientras lo hacía, se enfrentaba contra fuerzas políticas que trataban de controlar el pensamiento libre del individuo en su propio país. A Mercedes se le arrimaron artistas y políticos de izquierda que apoyaban el régimen comunista de Fidel Castro a sabiendas de la existencia de presos políticos en Cuba. Pero más que nada, creo que Mercedes Sosa le cantaba al argentino con dos dedos de frente. Aquel que no teme cuestionar su realidad ni hacer frente al Estado. No en vano el régimen militar de Videla la arrestó en pleno concierto y la exilió a España en 1979. Mercedes no llevaba una bomba sino un bombo. Su bombo no explotaba, pero sabía a dónde apuntar.

Mercedes Sosa y Arturo "Zambo" Cavero se han ido y Argentina y Perú se han reducido un poco por el dolor. Son dos países pobres y más aún con la partida de los gorditos. Ambos países medirán fuerzas en un encuentro futbolístico mañana en el cual, de perder Argentina, ésta quedará descalificada para el Mundial Sudáfrica 2010, el segundo mundial al cual no asistirían, después de haber sido eliminados en 1969 por Perú para México 1970. La vida es una serie de ciclos como la música misma, y las muertes de Sosa y Cavero ponen a ambos países cara a cara, en el dolor, en el orgullo, en la belleza misma de la música popular y, claro, en la cancha.

Thursday, September 17, 2009

Una vez, hace diez años, escuchaba a la gran Diana García en su programa “Tú, Yo Y Mis Discos” en Telestereo. La desparecida y recordada amiga mía presentaba una canción de los Rolling Stones, “Undercover Of The Night,” una canción en la cual la banda acusaba las violaciones a los derechos humanos en El Salvador durante los ochentas. Diana García comentó, muy a su delicada manera, que “la música y la política no deben mezclarse nunca, aunque esta vez los Stones lo hicieron...” Aunque yo adoro a Diana García y su memoria, me pareció que aquí Diana soltó una roca gigantesca. La música, parte del arte humano, es política y está ligada directamente a lo que el pueblo creador sufre: desde lo más bueno y pacífico hasta Sendero Luminoso. No he tenido el gusto de ver "La Teta Asustada" de Claudia Llosa, pero para que la premien en Berlín debe ser buena y compleja. Me alegra que la directora tenga una visión política y definida y muestre la realidad la cual los peruanos nos tuvimos que soplar por culpa de gobiernos ineptos que ignoraron las alarmas (“son ladrones de ganado solamente,”) subestimaron al enemigo (“les damos 72 horas para que entreguen sus armas,”) y hasta alabaron la mística del Pensamiento Guía en un olvidado discurso presidencial en Ayacucho. Lo único que no me convence: “La Teta Asustada” tiene un título que parece de película de Porcel y Olmedo o de la tropa de “Mañana Te Cuento”, mejor está su título en inglés: The Milk of Sorrow, "La Leche de la Tristeza."

En fin, ya la veré pronto –espero- y así aún no la haya visto, felicitaciones a la señorita Llosa por tener las pe... digo, las agallas (o tetas) de hacer una película tan interesante, emocional, histórica y política. No nos olvidemos de lo que pasó. Y sobre todo, nunca ceder a la indiferencia.