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Saturday, September 14, 2019



(IEMPSA, 2004)

Esta se la debía al maestro Rendo desde hace bastante tiempo. A decir verdad, desde enero del 2004, fecha en la cual lo entrevisté para esta página.

El 2004 la casa disquera IEMPSA consiguió lanzar un CD doble de solo 8 pistas (cuatro por disco) en donde se presenta el punto más alto de la carrera de Rulli Rendo, compositor y arreglista peruano con una trayectoria de más de cuarenta años.

Tener el disco doble representa para muchos peruanos un salto radical al pasado, a aquella época del gobierno militar del general Velasco que es derrocado en 1975 por el general Morales Bermúdez (ex alumno del colegio jesuita La Inmaculada, a mucha honra) y el toque de queda es decretado para evitar revoltosos (Sendero Luminoso estaba a cinco años de distancia, todavía.) Como no se podía salir a la calle entre las 10 de la noche y las seis de la mañana sin ser acribillado con balas o preguntas de soldados con el gatillo sensible, Alejandro "Bolo" Parodi, director gerente de la disquera peruana "El Virrey," le dio la idea a Rulli de juntar canciones bailables en una larga, muy larga sesión bailable que se denominó "Toque." Habían toques de todo tipo: el tropical, el antillano, el colombiano, el flamenco, el criollo y el más destacado: el de la nueva ola. Quizás porque Rendo creció musicalmente absorbiendo el estilo del pop en español de los años sesenta, y lo supo acelerar, decorar y colocar en sistemas de audio análogos de manera brillante. el sonido proveniente de aquellos vinilos del sello Polydor, manufacturados por El Virrey, daba a entender que hubo un tiempo en que la industria discográfica peruana era fuerte, saludable y buena proveedora de dividendos. Antes de la crisis económica, antes de la piratería avanzada, antes de la debacle. Ni siquiera las curvas de las modelos en las portadas de los discos de Rendo podían preveer lo que se venía, porque la música de la Orquesta y Coros de Rulli Rendo es música festiva, alegre, bailable y ese es su cometido. Buscarle un lado patriótico o nostálgico incrustado en su estructura semántica sería pedirle peras al olmo. Rendo es ante todo un músico que vive de la música y sus Toques no son enunciados políticos ni de protesta, sino reventones de fin de semana que, cosa curiosa, no han perdido su encanto así hayan estado sepultados en el olvido por muchos años. Rendo desapareció del inconsciente colectivo peruano aproximadamente a mediados de los ochenta cuando la crisis económica afectó a la industria discográfica nacional.

El paquete incluye 8 toques de larga duración. Sus toques cubrían una cara de un disco de vinilo (o un lado del cassette) Así que con ocho temas llenamos dos CDs completamente bailables. Todos los temas se van de juerga, con excepción de los Boleros Cabareteros que cierran el primer disco, el único punto bajo de la colección: nunca fuimos hinchas de los sintetizadores en los boleros (o de las guitarras eléctricas en temas de los Panchos, por así decirlo,) y es aquí donde Rendo comete el único traspié del compilatorio. El resto es pachanga setentera a más no poder. ¿Reunión de la promo 79 del cole? Ésta es la colección a residir en el equipo estereofónico. Un tremendo baño de nostalgia digno de páginas web como Arkiv Peru ( http://www.arkivperu.com/ )

CD 1: VUELVE EL TOQUE SABROSO (colombiano), EL TOQUE DE RULLI (Nueva Ola), TOQUE TEANDO (Tropical), BOLEROS CABARETEROS.

CD 2: EL TOQUE ES UN GOLAZO (Antillano), RUMBA RENDO (Flamenco), EL TOQUE CRIOLLO, DE TOQUE A TOQUE (Tropical)

Discos de Rulli Rendo disponibles en Amazon.com y en PeruCd.com


Tuesday, September 3, 2019


Probablemente Remedy sea el álbum del año 99, probablemente el de la década de los 90.

La verdad no pensaba que iba a terminar seleccionando para el escogido del mes de Octubre de 1999 un disco debut tan reciente para esta página cuyos temas principales es el rock clásico, el jazz y la música pasada de moda; ni tampoco que iba a estar quemándole fuegos artificiales a un grupo que recién aparece y es de música bailable; pero es urgente que todos los amantes de la buena música le presten atención a este fenómeno de la música moderna llamado Basement Jaxx.

Es la respuesta inglesa a toda la arremetida francesa de música electrónica, conducida por Daft Punk, Cassius y Air. La estocada de BJ a París es mortal. Si creían que Daft Punk era insuperable para volar altoparlantes, pues se equivocaron. La revista Rolling Stone los llama a los BJ "la banda más hot de 1999" y los describe así: "imaginen Daft Punk con alma, y luego quítensela". En serio, es un dúo de miedo.

Basement Jaxx es un proyecto reciente, cuyos integrantes -DJs, por supuesto- habían estado sacando uno que otro EP y colaborando para demás grupos de la corriente electrónica bailable francesa. A decir verdad, el disco es tan bueno que dudo que los dos sujetos tengan el descaro de lanzar otro disco -al menos con el mismo nombre de grupo- y superar la calidad de éste. Que conste que con lo que estoy diciendo aludo a que pudo ser un golpe de suerte, también.

Remedy cumple una función y es la de hacer mover el esqueleto, principalmente. Es muy difícil el estarse quieto escuchando las canciones que cargan este disco y lo más probable es que, de tener un correcto marketing y difusión en las discotecas, sea éste el CD clave para todos los DJs el año 2000.

El álbum está lleno de secretos y novedades para romper caderas en la pista de baile y la conceptualidad de él podría estar en una sucesión de surcos electrónicos con mucho sentimiento para calmar la enfermedad de la insensibilidad actual de los parroquianos. Arranca con "Rendez-Vu", un tema con un simpático acompañamiento rítmico de una guitarra acústica y con voces masculinas de doo-wop rampantes sobre entretenidas líneas de bajo y batería. Vamos con "Jump N' Shout", un homenaje al reggae-disco que afiebró las pistas de baile hace algunos años (Dr. Alban, Yellowman, etc.) y en donde un vocalista llamado Slarta John hace literalmente lo que le da la gana durante la canción mentada. A destacar "Same Old Show", el punto límite entre el trance, el dance y el rap sampleando gemidos de película porno mientras un coro de voces masculinas, sampleadas de Selecter y su "On My Radio", lamentan espectar el mismo, viejo show de siempre. Adorable. 

Pero el mejor tema del álbum es "Red Alert", consistente en un riff de bajo sintetizado pegajosísimo acompañado de una excelente voz femenina de color llamada Blue James.

Remedy es mucho más que la suma de sus partes. Es una agradable sorpresa ante tanta música mediocre que ha estado inundando el mercado y que ha hecho que muchos oyentes se aburran y se lancen a hurgar el pasado y otros géneros; como es el caso de Buena Vista Social Club.

La advertencia está hecha. Si quieren pasar una buena fiesta de año nuevo, no importa en dónde reciban el siglo en el cual morirán, adquieran este disco inmediatamente en la tienda de su preferencia.

Javier Moreno, agosto de 1999.


Saturday, February 9, 2019

Meet The Beatles, el LP "Frankenstein" con el que los Beatles llegaron a los EE.UU. en 1964.


La leyenda cuenta que hace 55 años Estados Unidos vio por televisión un evento juvenil tan grande y potente que ningún crimen hecho por delincuentes adolescentes ocurrió durante la hora en que se llevó a cabo aquella noche del domingo 9 de febrero de 1964. Esto obviamente es una leyenda y quizás no haya sido del todo cierta, pero siempre da gusto contarla.

Dicho evento fue, por supuesto, la presentación de los Beatles en el show de Ed Sullivan, una especie de “Trampolín a la Fama” dominical en el que el Sr. Sullivan, desde el Estudio 50 de CBS en la ciudad de Nueva York, lanzaba al estrellato inmediato a cualquier artista que él considere talentoso y digno de merecerlo. Y es que Lennon lo dijo después: “Estados Unidos nos creó”. Pienso que Lennon exageraba, la banda ya estaba bien formada y ya había dejado varios singles y dos LPs perfectos de rock and roll en su país de origen. Lo que hizo el show de Sullivan fue causar un terremoto en la forma cómo la música popular se creaba y se difundía. El impacto fue inmediato y el estallido similar al del Big Bang. El lunes 10 de febrero de 1964 miles de chicos y chicas querían ser como, o estar más cerca a, los Beatles, aquel cuarteto que la noche anterior había tocado un puñado de temas promocionando básicamente su primer LP en EE.UU., Meet The Beatles, un “Frankenstein” de su segundo LP inglés With The Beatles con algunos de sus temas “demasiado negritos” retirados y reemplazados por lo que Capitol consideraba “rock para blancos”. Los Beatles jamás gustaron de ver sus discos macheteados y alterados por ingenieros de sonido estadounidenses que, ojo, aunque sabían lo que hacían para vender “chicharrones” a la juventud yanqui, no entendían del todo lo que sus colegas “limers” estaban haciendo en los estudios EMI de Londres.

Los Beatles aparecieron al inicio del show y apenas Paul soltó su “close your eyes... and I’ll kiss you...” de “All My Loving” no hubo marcha atrás. Luego de “Till There Was You” y “She Loves You”, Estados Unidos había entrado en shock. Pocos recuerdan los otros artistas que compartieron el escenario durante ese show, pero cabe rescatar al imitador Frank Gorshin (quien luego sería “El Acertijo” en la serie Batman de 1966) y la cantante Georgia Brown junto al elenco de Oliver! El entretenimiento tradicional estaba por ser guillotinado, pero tampoco era para desesperarse.

Los Beatles regresan media hora después al escenario del Sr. Sullivan e interpretan “I Saw Her Standing There” y “I Want To Hold Your Hand”. Temas compuestos y arreglados por ellos mismos: músicos ingleses que componían, ejecutaban y cantaban su propia música además de interpretar temas de otros artistas Estadounidenses que también hacían lo mismo, como Little Richard, Chuck Berry y Carl Perkins. La denominada “Invasión Británica” no solo trajo a EE.UU. artistas y temas ingleses, sino también un cambio rotundo en la forma de componer y comercializar temas. Hasta las orquestas “fresa” como las de James Last, Paul Muriat o Ray Conniff se volcaron a interpretar temas de los Beatles. Los jóvenes no dejaban de hablar de ellos. Las chicas se jalaban las mechas ellas mismas y unas a otras en actos de histeria colectiva que ya hubiera querido provocar cualquier líder político - he visto metrajes de noticias de chicas arias volviéndose locas ante Hitler en la Alemania Nazi y jóvenes “progre” aplaudiendo a rabiar cualquier ataque verbal a EE.UU. por parte de Fidel Castro, pero jamás lo que los Beatles causaron con su música y presencia. Los Beatles en el programa de Sullivan aceleraron también la historia del rock de por sí. Todo empezó a rodar más rápido. Los detractores de los Beatles buscaban sonidos ingleses más estridentes: Kinks, Who, Rolling Stones. Los admiradores buscaban actos similares: Peter & Gordon, Chad & Jeremy, Gerry & The Pacemakers. En esa búsqueda desenfrenada salimos ganando todos. Tres años después, los Beatles grababan Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Seis años después, John Lennon nos pegaba un grito desesperado con su Plastic Ono Band y George Harrison sacaba un LP triple cargado de espiritualidad con toda la música que Lennon y McCartney le impidieron sacar, All Things Must Pass

Aquella noche de febrero de 1964 un adolescente de El Cerrito, California llamado John Fogerty, quien con su hermano Tom formarían la excelente banda Creedence Clearwater Revival, vio a los Beatles y recordó el momento en uno de sus temas como solista:

Nos reunimos para oír el sonido que salía de la pantalla chica,
La tristeza había pasado, los viejos reían, y todas las chicas gritaban. Porque cuatro chicos de Inglaterra nos llevaron de la mano. Era momento de reír, momento de cantar, momento de formar una banda.

Así de importante fue esa noche.