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Monday, August 29, 2016


La música popular latinoamericana cierra un capítulo largo y tendido con la muerte del cantautor Juan Gabriel.

Monday, June 13, 2016


Wednesday, May 18, 2016

Enciclopedia de la Música Rock, editorial Orbis, 1982.

Prince: “cantante estadounidense calificado de: negro, sucio, salvaje y degenerado” leía la enciclopedia Historia de la Música Rock de editorial Orbis allá por 1982. Prince es un artista completo, y su muerte el 21 de abril solo cierra un capítulo de una discografía “en vida”, porque van a haber tantas cosas saliendo en los próximos años que la gente va a pensar que está vivo. Y es que Prince ha dejado un catálogo musical equivalente al Gran Cañón en geografía americana, a la Gran Muralla China en geopolítica, a tu primer orgasmo en tu vida privada. Fusionó todo, lo sazonó con disco, funk, política y, sobre todo, sexo y religión a montones. Para él Dios y la mujer eran la misma cosa. Supo amar a sus mujeres y a su prójimo. Con maquillaje, pelos parados, mallas y nalgas al aire, digamos que Prince Roger Nelson era el hombre perfecto, el prototipo .


Me he demorado en escribir sobre su muerte quizás porque me desanimó el hecho de que nuestros ídolos se están muriendo como peces en marea roja, y que ya no había más que decir luego de la muerte de Bowie y Lemmy. ¿Pero Prince muerto? Impensable, inaudito. El tipo vivía y respiraba funk. Tocaba la guitarra como los dioses y su música era contundente, compacta y cojonuda. Sólo lanzó un “grandes éxitos” luego de 15 años de carrera (el The Hits doble). Les cantó a la mujer y a Dios con la misma fuerza y disposición. Se peleó con su casa disquera y con la prensa, pero su mayor batalla sería contra la Internet, en una relación amor-odio que le hizo enjuiciar fans, cerrar páginas Web y amargarse la vida, convirtiéndose en un ermitaño excéntrico millonario. Su muerte llegó en medio de una gira en la que solo iba tocando el piano y cantando por EE.UU., con tickets a $200 que tenían que ser comprados por los asistentes y no revendidos; por tanto otra de sus peleas fue contra los revendedores cibernéticos y faltosos de hoy en día.



Su muerte también sacó a la luz material enterrado por años. Ahí está sonando “Dirty Mind” una vez más, “Pink Cashmere” y “Alphabet Street” se meten a nuestros cerebros alegremente, y por lo menos dos fuentes citan al LP Batman como su mejor trabajo (yo ya lo había dicho en 1999).



Entre 1978 y 2016, Prince lanzó un enorme y sólido puñado de álbumes de los cuales se ha hablado muchísimo, y los fans ya saben cuáles son sus favoritos: Prince tenía un especial talento para hacer llegar un álbum al corazón del oyente y hacerlo íntimo. 1999, Purple Rain, Lovesexy, el del símbolo que luego sería su nombre... Ni qué decir de los maxisingles: Prince es más poderoso en los remixados bailables. El pequeño gigante de Minneapolis nos ha regalado, perdón, vendido música que supimos apreciar, celebrar y bailar. Y mientras todos íbamos a Youtube a buscar música gratis, él se ponía recontra terco y nos decía que todo eso era una estafa. Y tuvo razón. 

Apenas falleció, Youtube se cobró la revancha permitiendo videos como este, quizás su tema más relevante:





Prince era un artista que exigía de sus oyentes una mente abierta. Iba a cantar cosas bastante controversiales, cargadas de sexualidad, y también iba a decirle al gobierno que no mande jóvenes a morir por petróleo. Diría frases como “¿Crees ser valiente? Besa a tu enemigo” y “Conocí a Nikki en el lobby de un hotel, estaba masturbándose con una revista”. Rechazó a la prensa escrita y no aceptó entrevistas por mucho tiempo (hasta que la cuenta bancaria empezó a mostrar “empty”). Su estudio de Paisley Park perdía mucho dinero porque Prince hacía lo que quería y algunos de sus discos no vendían por motivos obvios. Estaba llenando su bóveda de música muy buena que probablemente jamás salga a la luz.







Prince fue un músico genial pero era evidente que le faltaba un tornillo. Rechazó todo tipo de ayuda, en el estudio y fuera de este. Jamás colaboró con nadie, sino que él controlaba todo lo que salía de su voz e instrumentos. ¿Sus bandas? Por los testimonios, parece que no tenían derecho a ninguna opinión.



¿Qué discos de Prince son indispensables en una colección? Buena pregunta. Aquí una lista:



Batman
Dirty Mind
1999
Sign O' The Times
Love Symbol
Purple Rain
Lovesexy
The Vault
Musicology
The Hits, 1, 2 and B Sides. 

Y obviamente aquellos póstumos que saldrán cual bandada de palomas llorantes. Ya que Prince gustaba de editar su material él solo, probablemente no suenen como él hubiera querido. Pero una cosa es cierta, la gente lo seguirá escuchando por siempre.





Friday, January 29, 2016



Lemmy.


El invierno de 1969 es considerado por algunos historiadores de los Beatles como "el invierno del descontento", en el cual los Beatles por primera vez se miraron unos a otros y dijeron “esto ya no da para más”. Pues bien, el invierno del 2016 (o verano para el hemisferio Sur del mundo) es también otro de descontento, aunque yo lo llamaría el “invierno de las emociones intensas”.

En solo unas cuantas semanas el mundo del entretenimiento fue impactado con noticias buenas y malas cual meteoritos chocando la tierra e intentando generar un Apocalipsis, una extinción masiva. Un evento masivo y agradable (el estreno de Star Wars: The Force Awakens) consoló a un mundo lleno de violencia e hipocresía, sufriente luego de ataques en Francia, EE.UU., Mali... por unos cuantos días todos, incluyendo los terroristas, parecían haberse olvidado del negocio de matar.

Glenn Frey, Don Henley y Joe Walsh, 1979.
Hasta que llegó el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, y un afligido Billy Idol da una noticia que no era broma: Lemmy Kilmister de Mötorhead había muerto a los cuatro días de su cumpleaños número 70 y a los dos de un diagnóstico de un cáncer fulminante. Nos estábamos recuperando tomando un Lemmy (el trago favorito de Kilmister, Jack Daniels y Coca-Cola) cuando el 11 de enero se jodió todo: Bowie fallecía en una fría mañana londinense, tres días después de su cumpleaños número 69 y de haber lanzado Black Star, un muy buen disco donde el duque blanco lidia con el ángel de la muerte. Poco después, el 18 de enero, Glenn Frey, guitarrista y cantante de Eagles, se reunía con Bowie y Lemmy y el supergrupo de los fallecidos quedó formado, ya que John Bradbury, baterista de Specials, había muerto el mismo día que Lemmy, así que guitarra, bajo, batería y vocales ya estaban rumbo al más allá. Faltan teclados pero Rick Davies de Supertramp, quien ahora no está bien de salud, aún no está listo para perder la batalla contra la pelona.

La cosa es que con las muertes de Lemmy, Bowie y Frey se ha declarado oficialmente la muerte del concepto de rock and roll superstar, en el cual un artista vivía su vida tal como si estuviera en el escenario las 24 horas del día, los siete días de la semana. Eran otras épocas en las cuales un músico podía vivir de las ventas de sus discos y de lo que tocaba en vivo.

En los setentas, ochentas y noventas, esto era bastante común, y la conceptualidad de artistas originales y magníficos como Bowie nos inspiró a nosotros, músicos y oyentes, a vivir bajo nuestra ley. No tienes que ser admirador del trash o speed metal para admirar a un tipo como Lemmy, ni tienes que vestirte de forma andrógina para ser fanático de Ziggy Stardust, el personaje con el que Bowie remeció la industria musical, solo para seguirla cambiando a cada rato. Sin Bowie no hubiera habido NADA de lo que se oyó en los ochentas, y no pecamos de exagerados al decir que fue la estrella de rock más influyente del rock and roll después de Elvis Presley, John Lennon y Mick Jagger.

Mientras Bowie cambiaba de ropa y personalidad en cada disco, Lemmy Kilmister de Mötorhead se mantenía igual: agresivo, ruidoso, violento y veloz. Su banda, un power-trio acelerado que volaba cabezas en los discos y en los conciertos, tenía como propósito satisfacer a una audiencia en búsqueda de sexo, alcohol, drogas y bulla. En 1977 el speed metal nacía con el debut de la banda, Mötorhead, y una vez más el rock and roll engendraba otra cultura de motocicletas, cadenas, logotipos puntiagudos y mucho cuero negro. Lemmy nunca se jactó de haberla creado; más bien se alegró de poder tomar su Jack Daniels con Coca-Cola (trago ahora bautizado como Lemmy) en el bar Rainbow de Los Angeles, donde pasaba la mayor parte del tiempo. La música, bebidas y drogas fuertes lo mantuvieron activo y es un misterio cómo no falleció de sobredosis en algún momento; aunque mucho de lo que se escribe sobre nuestros roqueros favoritos son, eh... exageraciones, ya que una cierta actividad o estilo de vida no determina un cierto comportamiento de abuso de alcohol o estupefacientes, caso contrario muchos políticos y banqueros serían "roqueros" también.

Pero el abuso de sustancias no es sinónimo de una corta vida o muerte prematura, sino más bien de una vida miserable. Ahí tienen al cuasi-inmortal Ginger Baker (a quien vimos el 2015 tocar la batería fumando varios cigarrillos y jactándose de haber sido adicto por muchos años a la heroína. Apenas puede caminar, y aunque mantiene una lucidez que otros músicos menores que él ya la han perdido (como Malcolm Young de AC/DC), vive quejándose de sus males. El accidente cerebro-vascular que envió a Gustavo Cerati a coma, y de ahí a la muerte, fue causado por el tabaco.

Red Octopus de Jefferson Starship, con Paul Kantner.
Las drogas aunque parezcan atractivas, o aunque yo parezca una Nancy Reagan, son malas y punto. Matan a nuestros ídolos musicales, y también a nuestros familiares. Sabemos lo que son y el daño que hacen, pero al parecer meternos con ellas nos hará quedar como estúpidos. “Drogas duras llenan sepulturas”, afirma Jorge Martínez de la banda Ilegales, pero ni él tiene un apalancamiento suficiente para invertir tendencias. Al parecer nadie lo tiene, porque el fenómeno “droga” siempre ha estado vinculado con el ser humano.

Escribo estas líneas y me entero de otra baja: Paul Kantner de Jefferson Airplane (y posteriormente de Jefferson Starship), y me apresuro a advertir que, obviamente, la lista se irá alargando este 2016, y tenemos que estar preparados no solo para llorar a nuestros ídolos cuando se hayan muerto, sino para celebrarlos aún vivos. Vayamos a sus conciertos, compremos sus discos y mercadería y, sobre todo, divulguemos su talento por todas partes, de poder, lejos de la Internet que tanto daño está haciendo ahora, no solo con la piratería sino también con aplicaciones “legales” como Pandora y Spotify, a los artistas de toda índole. Dejemos de ser hipócritas al llorar a Bowie, Frey y Lemmy para luego ir a descargar su música en sitios torrent y no comprarla en CD, cassette o vinilo. Nosotros hemos contribuido a la muerte de la música en muchas formas, y debemos asumir esa responsabilidad para crear una industria musical sostenible, incluso si esta nunca lo haya sido.

Jason "Jay" Kay de Jamiroquai.
No fue fácil hacer una lista como esta, considerando que después de todo las listas son hechas para gente que no tiene ganas de leer un texto a fondo, simplemente recibir información rápida y ya digerida (creo que por eso las listas son tan populares).

Desde enero de 1990 que estuve anotando en cuadernos, borradores, notas y demás papeles sueltos cuales serían las canciones que dominarían la década de los noventa: las más influyentes, destacadas, creativas y potentes. Para 1995 llegué a la conclusión que la música rock de los noventas era pésima, pero considerando como estuvo la década del 2000, me quedo con varios discos de la década del nueve cero que en algún momento consideré poco trascendentes.

En realidad, la década 1990-1999 fue la última antes de la debacle total de la industria discográfica como sistema "tradicional" de ingresos tipo campo ferial, es decir, "vamos a la tienda de discos a comprar este disco que tiene la canción tal que escuché en la radio, en la TV o en el cine". Aquel concepto obsoleto pasó a la historia. También fue la última década con música contestataria masiva: fue en 1994 cuando Kurt Cobain se suicidó, y aquel fue un momento pivotante: ¿Qué mega-distribuidor se animaría a seguir lanzando artistas al mercado masivo que terminen pegándose un tiro? ¿Quién iba a financiar algo así? Pues así se pensó y es por eso que artistas "suavecitos" y sin sustancia reinaron desde 1997, aproximadamente. Lo siguen haciendo. Ahora no piden reflexión, ni cuestionar a la autoridad que les ha fallado, solo venden sexo, sodas y zapatillas a una máxima compresión sonora.

¿Recuerdan los noventas? Yo sí, y en esta lista se encuentran sus momentos musicales más destacados. Fue una década muy prolífica y marcada en la mercadotecnia, en donde el producto clave, el disco compacto, llegó a venderse aproximadamente a US$ 18.00 la unidad (hoy en día US$ 12.00 es un precio demasiado elevado, ya que la Internet prácticamente decimó a la industria). La década empezó  en 1990 con Mariah Carey, McHammer, Vanilla Ice. Terminó en 1999 con Will Smith, Basement Jaxx, el programa de software Napster y la arrolladora colegiala Britney Spears. La muerte empezó sus labores con Freddie Mercury y las concluyó con John Denver, llevándose en su peregrinaje a dos virtuosos del rap: 2Pac y Notorious B.I.G. Michael Hutchence de INXS también encontraría su fin ahorcándose en una supuesta auto-asfixia erótica en un hotel de Sydney; pero nada fue tan chocante como el suicidio de Kurt Cobain, en la cumbre máxima de su fama: el líder de Nirvana fue el primer rockero que les decía a sus fanáticos que no valía la pena vivir. Costó muchísimo recuperarse de eso, y muchos no se recuperaron.

Remedy, Basement Jaxx, 1999.

En lo que respecta a temas en las listas Billboard, observar los dos extremos de la década no es muy alentador: empezó con Michael Bolton y su patética "How Am I Supposed to Live Without You" y terminó con "Smooth", mediocre éxito de Santana que le dio al guitarrista un montón de Grammys. Hubiera parecido que en lo que respecta a música no hubo una evolución notable, pero no fue así. Fueron las disqueras las que tuvieron sus años más mediocres, y poco fue descubierto y promocionado que valga la pena. La música siguió su curso en los bares, en las calles, en los discos independientes. Hubo mucha música de todo tipo, y buena... Hasta ahora la hay, solo que está escondida.