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Thursday, January 1, 2015

Gaucho (MCA, 1980)

Steely Dan, probablemente el mejor acto de rock setentero, comprendió que había llegado la hora de un decente retiro porque sus dos principales miembros querían emprender proyectos solistas y la MCA estaba contando las horas para finalizar el contrato.

Es típico que los artistas a los que les falta un disco para finalizar contrato con una casa discográfica produzcan uno flojo y mediocre (o peor aún, uno en vivo), pero Water Becker y Donald Fagen no querían dejar un mal recuerdo a sus fans que se habían maravillado con su disco anterior Aja e hizo el mayor acto de amor y respeto hacia sus fans: grabar un excelente y elaborado álbum conceptual sobre las peripecias de uno que otro inmigrante en California.

Los músicos que participaron en Gaucho serían, posteriormente, la crema de los músicos de estudio en los Estados Unidos durante los 80 y muchos formarían parte del clan de músicos de la compañía GRP; entre ellos: Anthony Jackson (bajo); Jeff Porcaro, de Toto, y Steve Gadd (Batería); Joe Sample y Don Grolnick (Piano); Rick Derringer, Larry Carlton, Hiram Bullock, Steve Kahn y Mark Knopfler de Dire Straits (Guitarras); David Sanborn, Tom Scott y los hermanos Randy y Michael Brecker (saxofon y arreglos de vientos) y la presencia de la maravillosa voz de Patti Austin en los coros. Todos bajo la dirección precisa y exigente de Becker, Fagen y el genial productor de todos los álbumes de Steely Dan, Gary Katz. Seremos francos al afirmar que ninguno de ellos, ni siquiera Mark Knofler ni Jeff Porcaro, volverían a participar en un disco más notable e inteligente que éste; verdaderamente una obra maestra.

Gaucho es el nombre con el que se designa al campesino que, en los siglos XVIII y XIX habitaba en las llanuras rioplatenses de Argentina, en Uruguay y en Rio Grande Do Sul en Brasil. El gaucho era diestro en los trabajos ganaderos y buen jinete. Pues bien, el gaucho aventurero de este disco es un experto en los trabajos "ganaderos" de los aeropuertos y cabalga con mucha clase autos que ya tenían teléfono a fines de los 70; conquista esposas aburridas de sus frios maridos y tiene tiempo para contar como se sufría de hambre y pena en su país natal, que podría ser cualquiera al sur de México.

El Gaucho nos invita a conocer los vientos de Santa Ana en Babylon Sisters y a conquistar mujeres de mundo; aunque una diecinueveañera lo vuelva loco en Hey Nineteen y tenga que recurrir a su tequila y a sus líneas de coca para salir adelante. La canción más grande del disco, en duración y en calidad, es Glamour Profession, una descripción irónica y sutil de las aventuras del latin—lover un viernes por la noche en California. Coge su Chrysler y sale a conquistar la noche. Se menciona a una novia euroasiática —podría ser una referencia a la heroína— especialista en artes amatorias, colombianos recién llegados llenos de mercancía y Películas de motociclistas son parte de lo que ocurre en dicha noche. Con una lírica narrativa digna de Arthur Miller o Tom Wolfe, Glamour Profession es, con seguridad, la mejor canción jazz—rock—disco que he escuchado en mi corta vida.

El lado B —o las cuatro últimas canciones, si se trata de un CD— es un poco más tranquilo y reflexivo. La canción título del álbum, inspirada en un riff de Keith Jarrett que terminó metiendo su nombre en los créditos, es la respuesta del americano promedio a la amenaza del latino que viene a robarle sus oportunidades de triunfar en su propia sociedad. Es una canción seria que nos lleva a pensar hacia donde conduce la inmigración latina en Estados Unidos; a cómo se manifiesta su rechazo y qué soluciones se podrían proponer.


Time Out Of Mind es un tema sobre la adicción a la heroína, aunque suena como una canción de esas para inspirar a la superación personal. My Rival es una continuación del tema tratado en la canción Gaucho pero un poco más intimista y esta vez con un ritmo algo más bailable; esta vez el narrador se entera de que su mujer lo engaña y le pide compararlo a él con el dichoso amante, que sin duda es latino. Third World Man cierra el disco tristemente recordando las miserias que tuvo que dejar el protagonista en busca de un mejor modo de vida.

Hablar de la temática que trata Gaucho es hablar un poco de nuestros temores ante el futuro, de nuestra nostalgia ante el pasado, de nuestros prejuicios y odios; en fin, de nosotros mismos. Es, después de todo, una simple mirada a nuestro comportamiento cuando tratamos de ser adultos pero nos comportamos peor que niños, en medio de los excesos y de las limitaciones a nuestro criterio que la sociedad nos presenta.


Becker y Fagen escribieron y grabaron, utilizando casi tres años de ardua labor, una obra injustamente olvidada por los críticos; quizás porque ya habían encontrado en Aja (1977) una obra maestra y no necesitaban otra. No fue una grabación revolucionaria porque las ideas de la música rock de los 80 tomaron otros rumbos; fue mas bien el testamento de la más creativa y notable asociación de los setenta y probablemente de la historia. No volverían a grabar como Steely Dan en estudio hasta 20 años después.

Música sofisticada y una lírica irónicamente crítica pero sobre todo amigable y muy fácil de entender gracias al brioso inglés en que está cantada. Gaucho es el álbum que cualquier buen músico hubiera deseado grabar. Sobresaliente.

Steely Dan tiene más, mucho más que ofrecer que Gaucho. Pueden ubicarlos en http://www.steelydan.com/.



Gaucho is a masterpiece maybe because it was recorded in a very bad moment for the two members of SD. Fagen was having a Creative Crisis and Becker was becoming a total Junkie. Becker was hit by a car and spent several days at the hospital, not being able to record some of the tracks he and Don wrote. The best song of Gaucho, The Second Arrangement, was unintentionally erased by the assistant Engineer, and they never recorded it again. A variation of it, Third World Man, was included at the end. But, nevertheless, SD's Gaucho is my favorite album because it's a conceptual album about what we do with ourselves, being prophets in far-away lands. Obsessed with youth -Hey 19-, with Drugs -Glamour Profession-, with Art and Fashiion -Time Out Of Mind-, with Cheating -Gaucho-, and, of course, with threesomee sex -Babylon Sisters-. I could say also that Gaucho is a Political album about the end of the innocense for Western Culture. It's a neverending source of wisdom, musically and lyrically.

About "Glamour Profession" - a deep analysis

“Glamour Profession” could be, in my opinion, the best song ever recorded on analog tape. Walter Becker and Donald Fagen put in this work their peak level of creativity; musically and lyrically. In the Book Reelin’ In The Years by Brian Sweet, “Glamour Profession” is described as “yet another song about Hollywood highlife; a famous basketball star is hooked on cocaine, smuggling in large quantities from Colombia and throwing very expensive parties with the profits” (RITY, pp. 143-144).

The song is a disco attempt to reach the high levels of the Los Angeles nightlife. It sets up the mood for the beginning of a big party night on Hollywood or Sunset Boulevard. It also features, in seven minutes, some of the best instrumental works ever recorded for American Popular Music. It’s a masterpiece, and it’s my favorite song.

If I were a Universal exec, I would release it as a single. It’s amazing it wasn’t included in any of the Steely Dan’s Greatest Hits albums. This is the best Steely Dan song they ever recorded.

The Lyrics:

The narrator, a suddenly rich drug-dealer making it big in L.A., wishes desperately to be part of the glamour of Hollywood. He feels that he is already a part of the show, but in the shadows of the Illegal business. He looks good, and he considers himself also an entertainer, in a very special point of view. He “entertains the entertainers”:

Six o five
Outside the stadium
Special delivery
For Hoops McCaan
Brut and charisma
Poured from the shadow where he stood
Looking good
He's a crowd pleasing man

Everybody wants to be somebody, and in L.A., the most important "somebodies" are the movie and music entertainers, being Hollywood the self-called entertainment capital of the World. In this verse we find he is –or he wants to be- a Basketball player. “Crashing the backboard,” means he’s a Basketball player, and during that time there were a lot of drug scandals regarding basketball players; Len Bias is the most important example. “Jungle Jim” may describe, in two words, his physical appearance: white, tall, black hair, just the way Johnny Weismuller was (or probably he only wants to be like him).

One on one
He's schoolyard superman
Crashing the backboard
He's Jungle Jim again.

The song was written and recorded between 1979 and 1980, and there were no cellular phones at that time. Therefore, it took a lot of money to have a telephone connection in a car. The profits of being a drug dealer impress his dates, again.

When it's all over
We'll make some calls from my car
We're a star

The chorus describes his business and how the famous people accept it. “To shine the silver bowl” can mean a trophy –a girl, or a coke spoon-. To have fun in this town, you must have money to spend –a quarter can be also fifteen minutes, a reference to Andy Warhol’s fame time-. “If you work hard, you must have fun the hard way”, can be the moral message:

It's a glamour profession
The L.A. concession
Local boys will spend a quarter
Just to shine the silver bowl
Living hard will take its toll

This is the most important phrase of the song, compressing the entire meaning of the lyrics, so the listener doesn’t get lost:

Illegal fun
Under the sun

Second part: He goes for some sexual references describing himself as a “Carib Cannibal”, a member of a group of American Indian peoples of northern South America, the Lesser Antilles, and the eastern coast of Central America. The entire “Jack with his radar…” phrase locates our narrator in his car, having a hand-job (“Stalking’ the dread moray eel”) high on Morphine (the Eurasian Bride).

All aboard
The Carib Cannibal
Off to Barbados
Just for the ride
Jack with his radar
Stalking the dread moray eel
At the wheel
With his Eurasian Bride

“We Dress for Action” is a line borrowed from Kraftwerk’s “Showroom Dummies” (from the album Trans-Europe Express, Capitol, 1977) and it means the dealer care too much about his looks and the looks of the people he hangs around with. He talks about a recent movie -“Celluloid Bikers…” can be a reference to Marlon Brando’s The Wild One, comparing himself with the actor, as he is looked in his famous car.

On the town
We dress for action
Celluloid bikers
Is Friday's theme
I drove the Chrysler
Watched from the darkness while they danced
He’s the one.
I'm the one
It's a glamour profession
The L.A. concession
Local boys will spend a quarter
Just to shine the silver bowl
Living hard will take its toll
Illegal fun
Under the sun

Middle section: Instrumental with a piano solo by Rob Mounsey. Good moment for reflection. The Bridge is spectacular: He aggressively declares himself the real source of Hollywood Inspiration.

Hollywood
I know your middle name
Who inspire your fabled fools
That's my claim to fame

Third verse: Miguel is his partner, bringing more cocaine from Colombia. He’ll go to Mr. Chow, one of the most expensive and high-classed Chinese restaurants in the seventies- to serve his customers. He’ll be having dinner by midnight, before continuing his adventures in the night. Szechuan Dumplings can mean the code word for the cocaine packs he’s going to get. Dumped from a plane coming from Bogotá, Colombia.

Jive Miguel
He's in from Bogotá
Meet me at midnight
At Mr. Chow
Szechuan dumplings
After the deal has been done
I'm the one
It's a glamour profession
The L.A. concession
Local boys will spend a quarter
Just to shine the silver bowl
Living hard will take its toll
Illegal fun
Under the sun, boys

We are left with a brilliant instrumental fade-out recalling the initial hook. At the end of the song, one can do nothing but stand up and applause. It’s so colorful, so descriptive it can be extended to be a movie or a Broadway musical. A great but illegal adventure. A seven-minute chant. that tells us how shallow can be somebody’s life and to be proud of it, by the deep meaning of its lyrics. Illegal or not, a great experience to listen to!

That’s why I like it, because it goes way beyond lyric and musical interpretation.

The Recording: Gaucho credits

“Glamour Profession” was produced by Gary Katz, Horns Arranged by Tom Scott. Rhythm Arrangements by Walter Becker and Donald Fagen with Rob Mounsey, Don Grolnick and Paul Griffin. Recorded at: Soundworks N.Y.C./A & R Studios, N.Y.C./Sigma Sound Studios, N.Y.C./Automated Sound Studios N.Y.C./ Village Recorder, West L.A./ Producers Workshop, Hollywood. Mixdown at: A & R Studios and Village Recorder. Executive Engineer: Roger Nichols
Tracking: Elliot Scheiner, Bill Schnee. Overdub: Roger Nichols, Jerry Garszza. Mixdown: Elliot Scheiner. Sequencing and Special Effects: Roger Nichols and WENDAL

Bonus text provided by noise_floor@yahoo.com, changing the whole perspective:

Hey!

As a Steely Dan fan, I saw your webpage at glamourprofession and even followed the links back to your other webpage.  After listening to this song for years, something bothered me.  I kept reading all of the song meanings and interpretations...and while they were on the right track, they just weren't satisfying.  So I went a little deeper and came up with something else entirely.  I don't know if you're still maintaining your page(s), but let me know what you think of this:

I have read "homages to the 70s and 80s", but never seen a real analysis of this song.  Like most Steely Dan songs, it isn't as simple as it seems and a lot of the references are obscure even in the age of the internet.

Glamour Profession is about the misadventures of SPECIFIC LA folks with illegal drugs.

FIRST STANZA:

The "6:05 - Outside the stadium" verse refers to Pittsburgh Pirate Dock Ellis' no-hitter against the San Diego Padres on June 1, 1970.  Supposedly he had flown to LA to try LSD and came back STILL under the influence at 6:05, when the game started at San Diego Stadium. The basketball references are there to obscure just WHOM Steely Dan are talking about.  And Dock Ellis was a high school basketball star in Gardena, California.

Maybe they got Ellis some cocaine from a local dealer to get him amped up to play.  And this dealer had a type of mobile car phone (which would have used the Dial system) on the Con-Tel Bell affiliate.

So the first stanza is clearly about the ball player Dock Ellis.


SECOND STANZA:

The "Jack with his radar, stalking the dread moray eel" is a reference to Jack Carlton Reed, a pilot and distributor for Carlos Lehder cocaine transports during his heyday.  On some flights, it was said Jack would check the radar constantly to see if they were being followed or intercepted.  The flights at the time  in question would have been when Lehder was operating at Norman's Cay, and small Bahamian island he bought for it's proximity to the United States (and lack of drug enforcement presence) and then chased off the residents.

But the song isn't about Jack.  If you want more on him, read the book Buccaneer by MayCay Beeler.  It is about LA DJ Russ O'Hara.

Russ O'Hara was a popular DJ for LA radio station KROQ and well known for introducing stars as they went onstage at local LA concerts.  In 1978, he met Jack Carlton Reed and started flying for Jack in a Piper Navajo for "adventure".  At one point in 1980, he even quit being a DJ to work full time for Jack and Carlos, flying drugs into Norman's Cay.  Russ got the full 'Norman's Cay experience', even videoing Carlos and company having fun on the island.  The only thing that soured Russ on the experience was a sexual tryst he observed between his girlfriend, Reed and Reed's girlfriend Michelle.  Which (according to Steely Dan) he watched from the darkness.

After testifying against Carlos Lehder and Jack Reed, O'Hara went back to spinning records - in 1981 at KRLA.

Second stanza is about disc jockey Russ O'Hara.


THIRD STANZA:

The third stanza starts differently than the rest.  After the refrain, there is the "Hollywood, I know your middle name" part that is sung by background singers.  Fagan jumps in on the "..That's my claim to fame" line.

From that part, we know this stanza is about someone big in Hollywood.  Someone who eats (or can afford to eat) at Mr. Chow in Beverly Hills and hobnob with the stars.  An agent?  A producer?  A movie executive?

In 1980, former Paramount movie executive Robert Evans, his brother Charles Evans and his brother-in-law Michael ("Jive Miguel") were set up in an FBI sting to buy and traffic cocaine.  Robert ended up making an anti-drug commericial funded by Charles as part of his sentencing.

Third and last stanza is about the movie producer Robert Evans.

So these three successful guys all get involved in the drug business when it was 'the next big thing' and glamourous...get burned and get out.

Most of the information is obscured to NOT mention these folks by name because they were BIG names when Gaucho came out.  (And who wants law suits and the like.)  What is pure genius is HOW obscured they were; I've seen posts where folks are talking about Thomas "Hollywood" Henderson and the like - when that definitely isn't the case.  Or some where they say the song just talks about the  drug culture in L.A.  

The thing about this song is that it is both incredible and credible at the same time!
(Totally awesome, right?)




Sunday, November 23, 2014



The Beatles (Apple, 1968)

THE BEATLES

Por más que sea el LP más vendido de los sesentas, el Disco Blanco de los Beatles puede ser un álbum sobreestimado por aquellos que gustan hacer listas de los mejores discos del cuarteto. Sabemos que es fascinante y muy bueno, pero no supera a la magia del trabajo en conjunto de Pepper o de Rubber Soul. Es un álbum de talentos individuales, pero aún así continúa atrayendo la imaginación de los amantes del rock clásico (nosotros).

Que es un álbum heterogéneo y con temas muy variados, del rag al heavy metal, es cierto; pero considerarlo un álbum conceptual podría ser un error (la carátula, vacía, muestra que es solamente una colección de canciones). ¿El mejor álbum de los fab four? Depende, porque no eran Los Beatles juntos como solían tocar y grabar. Los Beatles, con este álbum doble, lanzaron por primera vez un producto en el cual la unidad del grupo se encontraba fracturada. Se encontraban en una época de crisis creativa muy grande y tuvieron que hacer esfuerzos sobrehumanos para sacar adelante un proyecto tan grande y sobre todo hacer creer al mundo que eran, aún, un cuarteto cohesionado llamado Beatles. La historia es conocida: al volver de su peregrinaje a la India tenían material para grabar un álbum doble. McCartney tomó las riendas del grupo y empezó a ladrar órdenes incluso hasta a George Martin, a quien en un momento mandó a la mierda. Martin se fue de vacaciones y dejó que los Beatles y los ingenieros de grabación se las arreglen por su cuenta, creando, sin quererlo, el concepto de sesiones modernas de grabación.

Los Beatles habían dejado de ser un grupo de rock desde el momento en que Brian Epstein murió (o desde que dejaron de tocar en vivo), pero de cualquier manera dieron la idea de que lo que estaban haciendo era un esfuerzo grupal al evitar incluir detalles de la producción en la funda del disco. Las sesiones fueron arduas y penosas e implicaron retrasos de todo tipo. Existía un desgaste emocional y una apatía que se venía venir desde el primer fracaso a gran escala, la película Magical Mystery Tour.

Para evitar discusiones decidieron componer y grabar por separado y esto se nota claramente: Ringo tira la toalla cansado de la arrogancia de Paul y simplemente se va. Paul completa las partes de batería tocando él mismo y evitando que John se escape con Yoko y que George Harrison meta más de una canción por lado. George seguía cosechando amargura en su relación con Lennon y McCartney y eso se nota en las cuatro canciones que le dejaron meter, de las cuales la mejor es "While My Guitar Gently Weeps" (¿el mejor tema del disco?). George Harrsion demostraría tener un archivo de canciones maravillosas, inmediatamente después de la disolución oficial de la banda, sacando su magistral All Things Must Pass en 1970.

John metió a Yoko a cantar en "The Continuing Story of Bungalow Bill" y cuando pensamos que ya no volverá a estorbar, oímos voces al reves, chirridos y música electrónica sin sentido mientras una voz repite number nine...number nine... "Revolution 9" llega y el disco blanco de Los Beatles nos dá la razón de su funda: No es que no sean buenas canciones, sino que no fueron preparadas por una banda, sino por cuatro miembros buscando salir de ésta.


Las canciones hasta podrían ser parte de un concept album sobre la decepción de los líderes espirituales modernos, considerando el fiasco que fue el viaje a la India, o quizás una prolongada meditación sobre las relaciones entre líderes y seguidores. John Lennon considera al Maharishi como un vendedor de aceite de víbora al enterarse que el maestro le tenía ganas a la hermana de Mia Farrow y le canta "Sexy Sadie." What have you done? You made a fool of everyone... A la hermana de Mia, Lennon le dedica una canción-consuelo llamada "Dear Prudence," una super-canción que no envejece en lo absoluto. Es más, si retiramos todas las canciones de Paul, George y Ringo del álbum, tendríamos una colección roquerísima de Lennon, quien estaba en una etapa de cambios, al igual que Paul.


Paul rompería dentro de unos meses con Jane Asher y escribiría en 1968 la canción country-británica más famosa: "Hey Jude." No la incluirían en el Blanco pero sería lanzada como single (yo que George Martin, hubiera sacado "Revolution 9" y puesto "Hey Jude"... ¿se imaginan qué clásico de disco sería el Blanco?).


El álbum doble tiene mucho de Paul, "Mother Nature's Son" y "Rocky Raccoon" son guiños al country tremendos. ¿"Martha My Dear"? ¿"Honey Pie"? Nostalgia de los años veinte. Ninguna de las canciones de McCartney en el álbum doble son profundas, sino más bien recargadas de un propósito de distraer. El álbum blanco, señores, es un triunfo absoluto de John Winston Lennon. Es más, retiremos las canciones de McCartney, Harrison y Starr y tenemos el mejor álbum rock que Lennon jamás grabó, lleno de ácida furia, enamorado hasta el tuétano de Ono y "colocado" al máximo.


El disco, sin embargo, es para mucha gente superior inclusive al Pepper: ahí están "Back In The U.S.S.R.," la parodia a los Beach Boys y la respuesta al "Going to U.S.A." de Chuck Berry; Lennon explorando sus manías y temores de infancia junto con las falsas pistas dejadas en "Glass Onion;" "O-bladi, O-blada" con Paul celebrando la vida en familia (Linda estaba a algunos meses de distancia); "Blackbird," formidable trabajo de Paul con su guitarra de palo tratando de repetir el éxito de "Yesterday" (no lanzarla en single fue un error). "Blackbird" sería usada el 2006 para el álbum remixado Love, esta vez, conectada con "Yesterday" para elevar su categoría a hiper-clásica.


En fin, hay bastantes temas buenos y alguno que otro bajón fruto de la apatía en los estudios. Es un disco en el que Lennon presenta sus primeros trabajos verdaderamente independientes frente a McCartney, gracias a su relación con Yoko. En verdad fue toda una terapia para él poder tener a una musa que le haga escribir canciones como "Julia" y "Yer Blues." Para George Harrison, el blanco fue una experiencia frustrante: de 30 canciones, sólo tuvo la oportunidad de incluir cuatro composiciones (si era un álbum individualista, ¿por qué no le dieron por lo menos siete u ocho espacios?) y la presión para salirse de esa jaula de oro fue creciendo. Ocho meses después del lanzamiento de este álbum doble, los Beatles tocarían en un estudio por última vez. The End.


No es por ser negativo a la labor Beatle pero cuando admiramos a un grupo tenemos que reconocer sus defectos para ver la belleza natural de sus demás trabajos. Paul cobraría la revancha en Abbey Road (una verdadera obra maestra y base para todo el rock inglés de los setentas) y su primer trabajo solitario McCartney. Luego vendría Wild Life y el romance de Paul con el buen gusto se acabaría de golpe; pero mejor no hablemos de discos bajetones.

Monday, September 8, 2014







Gustavo Cerati en el clímax de Soda Stereo y de su vida propia:
el Festival de Viña del Mar, 11 de febrero de 1987.

Gustavo Cerati, ex guitarrista y vocalista de Soda Stereo, ha muerto el 4 de septiembre del 2014, después de más de cuatro años en coma, estado en que entró debido a un accidente cerebro-vascular luego de un concierto en Caracas, Venezuela. Teníamos la idea de que en cualquier momento iba a salir de coma pero no lo hizo. Ha sido un extraño y prolongado preparativo para una muerte que no ha causado sorpresa sino más bien una profunda pena.

Súbitamente, las frases:


“Despierta, Gustavo”,
“Aguante Cerati”, y
“No te mueras”;

fueron reemplazadas por:

“Es como si se hubiera muerto tu profesor de guitarra”.
“Gracias totales”, y
“Hasta siempre”.



Nos ha dejado un verdadero vanguardista de la música popular eléctrica urbana argentina. Un guitarrista rítmico formidable que definió la segunda mitad de la década de los ochentas en Latinoamérica con una banda muy, muy buena. Y quien escribe tuvo la suerte de ser testigo, periférico, de aquella definición, o revolución, del rock latino.

Soda me encontró en séptimo grado (o primer grado de secundaria) en 1986. Yo era un adolescente melómano que acababa de comprarse un cassette hecho en Perú del álbum debut de la banda, Soda Stereo. Comprar discos de vinilo era para huachafos (mmm… como ahora), y los cassettes eran lo mejor para escuchar, transportar y mantener. Claro, eran otros tiempos. Ser músico y para colmo todo maquillado con los pelos parados era sinónimo de: a. maricón, b. comunista, c. demoníaco, d. masón, e. drogadicto, f. todas las anteriores. El Perú estaba empezando a virar hacia el desastre económico-social y la música de Soda Stereo  se convertiría en la banda sonora de aquella época para nosotros los peruanos, solo que Gustavo Cerati, Zeta y Charly Alberti aún no lo sabían.

Para 1986, el álbum debut y homónimo de Soda Stereo tenía dos años de antigüedad, y ya en 1985 había salido el segundo, un puñado de canciones vanguardistas de primer nivel llamado Nada Personal. 1987 y su ardiente e inolvidable verano se iniciaban con el tercer disco de la banda, el hasta ahora insuperable Signos (probablemente el mejor álbum de la historia del rock latino), que vio la luz en noviembre de 1986. Por tanto, quien escribe descubrió a Soda Stereo con tres cassettes cargados de canciones, una mejor que la otra. Para mí fue como si Soda Stereo hubiera sacado un álbum triple con deslumbrantes estadios evolutivos. Así fue Soda Stereo aquel verano de 1987 conmigo, en pleno proceso de desarrollo hormonal, y descubriendo a golpes el juego de la vida.

Gustavo Cerati no me convirtió ni en pelucón, ni en drogadicto, ni en comunista, ni en diabólico ni en homosexual, pero sí me dio una idea: que la música debía serlo todo en esta vida, porque la vida en sí es música quiera uno o no. Caray, hay tribus en el África Subsahariana cuyas lenguas no incluyen la palabra “música” porque no se puede entender una cosa tan desarraigado a la existencia misma que tenga que ser definida por una palabra. Y cosa curiosa, a Gustavo Cerati le encantaba jugar con la fonética de las palabras, mas no con su semántica. Exploraba qué cosa sonaba mejor en sus cuerdas vocales como en su guitarra Jackson. Sabía que si bien la gente recuerda las letras de las canciones exitosas, tiende a olvidarse de sus significados. ¿Cuántas canciones de amor hay en el mundo? ¿Cuánto odio hay en éste?

Así que en el verano de 1987 Soda explotó en Viña del Mar como hacía 23 años los Beatles lo hicieron en Nueva York en el show de Ed Sullivan. La banda nos tomó de la mano y nos mostró el futuro, pero al principio no lo entendimos del todo.

Si mal no recuerdo vi las dos noches de Soda Stereo en la TV que tenían los padres de unas amigas mías en su casa de playa en Boca del Río, departamento de Tacna, frontera de Perú con Chile. La señal de TV venía del Sur, de Chile, y no era muy fuerte, así que había que mover el tremendo poste de la antena y tener un boost prendido para captar lo más posible. Mis amigas adoraban a Cerati. Una de ellas, a sus 16 ó 17, incluso dijo que deseaba que Cerati sea el padre de sus hijos (je… no lo fue, fue un mortal cualquiera). 

Yo, de 13 años, de pronto me di cuenta que la guitarra de Cerati era mucho más que un símbolo fálico para calentar mujeres adolescentes: era la base de una forma de vida basada en la aventura y en el misterio; tres elementos que tienen como fin eliminar las penas y descubrir el universo.

Los tres primeros discos de Soda son una exploración del misterio de la frustración humana, vendida de forma masiva como canciones pop juveniles de tres a cinco minutos de duración. Bueno, tenía que venderse de alguna forma. Aún con letras que sonaban bonito, las canciones de Soda Stereo, con sus acordes complejos y ritmos sincopados, efectos etéreos y temática mística, hablaban de un incontenible deseo de belleza, truncado por la trivialidad de la sociedad moderna. Empezaron cantando esta frustración de forma directa: “¿Por qué no puedo ser del jet-set?”, “Te hacen falta vitaminas”, “Sobredosis de TV”. Pareciera que Cerati contaba la historia de un chico antisocial y hostigado en la escuela que estaba poco a poco descubriendo el mundo al salir a la calle y al tener encuentros sexuales furtivos (“Un misil en mi placard”). Aquel chico madura y entabla una relación (“Cuando pase el temblor”) que se torna tempestuosa (“El rito”, “Persiana americana”) y eventualmente terminará o se volverá eterna (“En camino”). Todo esto con la prioridad fonética en la lírica. Maravilloso.

Aquella noche del 11 de febrero de 1987 estábamos todos viendo el futuro por televisión. Sabíamos que nada sería igual, y en el caso del Perú, Soda Stereo fue la banda que abrió mentes y puertas y creó un boom de rock peruano. Aquí no hay vuelta que darle: todos queríamos ser como Soda Stereo. Y el repertorio de aquellos tres primeros discos, clásicos indiscutidos del rock en español, fue la piedra angular de dicho boom. Incluso durante el velorio y el entierro de Cerati, la gente cantaba “Juego de Seducción” y “Cuando Pase el Temblor”, ambos temas del Nada Personal. En 1987 todos cantábamos aquellas mismas canciones que nos traían las radios Panamericana, 1160, Studio 92 (en Lima) y Power (en Tacna). Todos sabíamos que Soda era lo mejor que nos había pasado.

La idea de Soda Stereo como banda desconectada del contexto social latinoamericano fue duramente criticada por facciones políticas de izquierda. Si los conciertos de la banda llenaban coliseos y estadios cual evento Nazi (o cual show de Queen para tal caso), los recitales de protesta izquierdista como que no lograban esa euforia colectiva, ni esa atracción sexual que Soda lograba en la juventud.

Salvo una vaga sugerencia en “Dietético”, Gustavo Cerati nunca cantó sobre política o injusticia social; pareciera que no era su fuerte (ese era el de Prisioneros, de Chile, otra banda que aprovechó la ola Soda). No tenía planeado hacerse problemas con temas mundanos y fue acusado de egoísta y soberbio, incluso de alienado. Pero esas acusaciones no tenían fundamento; es más, no sabían cómo definir el arte de una banda tan única que ha generado tanto excelente música como abundantes imitadores, todos nosotros, que no los hemos podido alcanzar. Es como intentar definir el amor, o el alma de una persona. Cerati sabía que se estaba metiendo en camisa de once varas si intentaba definir o explicar lo que cantaba. No, nosotros teníamos que resolver ese rompecabezas. Gustavo jugó con nosotros y vaya que nos divertimos.

Así de grande fue Soda Stereo, e igual de grande es la tristeza ante la partida de Gustavo Cerati.

Gracias totales. 

Los dejo con Cerati hablando sobre cómo hizo bailar a un par de anteojudas.






Tuesday, August 19, 2014

Der Katalog (Kling Klang, 2009)

Me puedo arrepentir de muchas cosas que he hecho o he dicho en la vida. Pero he aprendido a no hacerlo, porque lo pasado es pasado y no se puede cambiar. Puedo pasar el resto de mi vida lamentándome de mi pasado, pero no lo voy a hacer. Pero eso sí, es imposible el no arrepentirme de no haber ido a ver a Kraftwerk cuando visitaron San Francisco el 2004 y no quise ir porque la entrada me pareció un poco cara. Si. Fui débil. Para ver a Kraftwerk uno tiene que sacrificarse y no lo hice (aunque felizmente los pude ver 10 años después en Oakland, pero sin Florian Schneider).

Cuando Kraftwerk toca, la gente va a verlos porque se tienen que disfrutar en vivo, a toda potencia, y uno se quita la idea de que la música electrónica es mediocre o repetitiva, aunque juegue a serlo. Kraftwerk nunca lanzó un sonido sintetizado que no tuviera un significado, una pauta o dirección, cual vector en álgebra lineal. Kraftwerk toca su música electrónica con la misma pasión y humanidad de un Bob Dylan o un Nick Drake, pero en su propio terreno, frío como un circuito electrónico o una mujer con síntomas de frigidez. En fin, música electrónica pura.

La relación del grupo con su base de admiradores es muy cercana en lo que respecta a su música y al mensaje de su obra; pero en todo lo demás, Kraftwerk es extremadamente reclusivo. Los dos miembros principales, Ralf Hütter y Florian Schneider, no saben ni contestar un teléfono y rara vez dan entrevistas o se dejan ver fuera de un escenario. Son la antítesis total de una estrella de rock hambrienta de fama, aunque en los setentas se podían dar el lujo de serlo. Por estos días cualquier exposición es válida, y quizás sea por eso que decidieron lanzar su primera "compilación" oficial.

En enero del 2009 la noticia cayó como una bomba atómica en nuestra autopista o vía ferroviaria de información: Florian Schneider anunciaba que no saldría de gira con Kraftwerk aquel año, lo cual fue traducido como que dejaba el grupo. Kraftwerk decidió continuar sin él, teniendo a Hütter como el único miembro restante de la formación original, y aprovechó para lanzar Der Katalog, la colección de sus ocho discos como cuarteto.

Kraftwerk quiso representar la antítesis del sonido rock estadounidense, y al lograrlo, patentó como suyo el género de la música electrónica por completo. Se influenciaron por los Beach Boys, a los cuales les rinden un tributo parafraseando su "Fun Fun Fun" en "Autobahn", pero sólo por su identidad geográfica. Mientras los Beach Boys le cantaban al surf, las playas, las chicas en bikini y los autos en el sur de California, Kraftwerk hizo sonar sus dispositivos para mimetizar a las autopistas y al estilo de vida de una Alemania Occidental en proceso de recuperación psicológica. La electrónica representaba un comportamiento frío y poco sentimental, pero a la vez receptivo y curioso del germano promedio; siempre pendiente y tomando nota de lo que ocurre en la sociedad de su país y las del resto del mundo. Después de tres discos como dúo, Kraftwerk, Kraftwerk 2 y Ralf Und Florian, las notas se empezaron a tomar, y formar, en 1974 con su cuarto disco y el primero del Katalog: Autobahn, donde en 22 minutos nos hacen pasear por las rápidas autopistas de Alemania, en donde no existe una velocidad máxima límite y el tráfico es ordenado y tranquilo. Depende del oyente el formar una opinión, en medio del pulsante ruido del motor y los autos que sobrepasan y vienen hacia nosotros, sobre si esta autopista es conveniente o no. Kraftwerk nunca forzará a su público a adoptar cualquier actitud ni los polarizará. Autobahn es un disco democrático.



La advertencia disfrazada de juego vino en Radio-Aktivität, un disco al parecer pesimista sobre los peligro de la carrera nuclear, los desechos radioactivos y las nubes tóxicas; pero al mismo tiempo maravillado con las ondas de radio que transmiten música (de ahí el juego de palabras del título). No es un disco fácil de escuchar si uno no está preparado para asimilar ruidos de contadores Geiger–, más se nota la dedicación e información del grupo en provocar un efecto ante el mensaje de horror, no sólo porque se anuncia la presencia de la radiación junto con las ondas electromagnéticas, sino porque Kraftwerk continúa imparcial: nos está provocando a pensar por nosotros mismos.

Así como en Estados Unidos la temática del blues iba relacionada a los trenes de carga, Kraftwerk le dedicó todo un LP al sistema ferroviario europeo en Trans-Europa Express, para muchos su mejor obra, en donde se exhibe una monotonía desesperante, pero a la vez simpática, relacionada a viajar por el viejo continente en tren. En TEE es donde a Kraftwerk se le empieza a tomar en serio y a la música electrónica pura como una corriente válida dentro del pop. El trance no existiría de no ser por ellos y quizás el género se llame así por… ¿Trans-Europa Express? Esa pregunta se la pueden hacer al DJ Afrika Bambaataa, quien sampleó el tema título de este disco y creó "Planet Rock" en 1986.

Die Mensch-Maschine, álbum conceptual sobre Nietsche y la robótica, les hacía continuar el éxito de crítica y público. El single “Neonlicht”/“Das Model”, extraído del disco, ofrecía melodías más asequibles para las pistas de baile. Tres años después, vendría la profética obra Computerwelt, de la que ya hemos hablado aquí pero en su versión inglesa. Media hora de baile tecno celebrando la informática y su  total dominio del mundo.

Hubiera parecido que Kraftwerk, con sus cambios de miembros constantes y problemas con sellos discográficos que no vienen al caso, ya estaba por cerrar el kiosko pero no, cinco años después de Computerwelt lanzaron Electric Café, que luego fue rebautizado como Techno Pop. Es el disco más comercial del grupo y con el que empezó un hiato de 17 años hasta que la banda lance un nuevo disco de material nuevo. Se atrevieron a "actualizar" su música con The Mix, un compilatorio de cómo la banda ejecuta sus temas en vivo. "Radio-Aktivität" se encontró acelerada y mencionando a Hiroshima y a Chernobyl, en una versión tanto más bailable como terrorífica.

Tour De France Soundtracks es la joya y la sorpresa de la caja. El último disco en estudio de la banda era esencialmente una extensión del single “Tour De France” que lanzaron en 1983, celebrando la famosa competencia ciclística.  No era la primera vez que una banda de rock le pagaba tributo a la carrera, Queen ya lo había hecho con "Bicycle Race" en su disco Jazz de 1978. Al rendirle tributo al centenario de una tradición deportiva francesa, la banda se encontró a sí misma en cincuenta minutos que representan las etapas de una carrera de bicicletas por los bellos parajes franceses: las esforzadas subidas a las montañas ("Vitamin"), las bajadas y sus aceleraciones ("Aéro-Dinamik") y una vez más la relación hombre-máquina ("Elektro Kardiogram") pero enfocada en la conversión de calorías en energía motriz a través del corazón. Creo que este es el momento más elegante de Kraftwerk y el cierre, hasta ahora, de una carrera discográfica más que influyente y brillante. De más está decir que este disco inspira a cualquiera a comprarse una bicicleta.

Der Katalog es la colección de Kraftwerk que todo fan esperaba: en vez de un “Greatest Hits”, los ocho discos, juntos en un impresionante paquete, que los convirtieron en leyendas; aunque creo que ellos nunca se han considerado "leyendas". Nosotros sí a ellos, y sin comillas.