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Saturday, May 14, 2005

La Tormenta Se Avecina: Una noche con Storm y sus pelotas
"The music business is a cruel and shallow money trench, a long plastic hallway where thieves and pimps run free, and good men die like dogs. There's also a negative side."
Dr. Hunter S. Thompson
Red Devil Lounge San Francisco, CA Viernes, 13 de Mayo, 2005

Dear Penthouse: Descubrí este acto por mera casualidad. En enero del 2004 fui a la galería de arte San Francisco Exchange (http://www.sfae.com/) y estuve conversando con el mánager de la galería, Steve Wagner, acerca de bandas que tocan covers en el área. Le conté de una llamada Señor Coconut y Su Conjunto que toca temas de Kraftwerk con ritmos de merengue y cha-cha-chá y de otra que me encantaría ir a ver, tres tipos tocando canciones de Police (cuando fui a la galería, mi primer concierto de Stung se encontraba a nueve meses de distancia.) De pronto, Steve abrió al máximo sus ojos y me dijo “espera, tengo que mostrarte algo... esto es verídico.”

Fuimos al website de Storm (http://www.stormlarge.com/) y Steve me dijo que la cantante de la banda era la intérprete más impresionante que había visto en su vida, habiendo estado en uno de sus shows hacía solo una semana atrás en el DNA Lounge. Escuché unas cuantas canciones y quedé, por ende, impresionado. Ella y sus muchachos agarran letras de un tema y las insertan en la música de otro, creando una experiencia nueva e intensa, muy única, irónica y agradable. Le pregunté a Steve cuándo regresaban al Área de la Bahía a tocar, y él frunció la boca diciendo “no sé, ella se presenta la mayor parte del tiempo en Oregon.”

Storm Large es extremadamente bella y sexy. Una rubia alta de 6 pies 2 pulgadas con una voz potente y seductora. Solía vivir en San Francisco y formó un par de grupos de rock antes de mudarse a Portland, Oregon para encontrarse a sí mima. Revisaremos su Playmate Fact Sheet para más detalles. Cuando canta es ruda, cruda, apasionada, provocativa y es un buen ejemplo de cómo una mujer debe usar su voz en estos tiempos de falsetto y berreo. Es una mujer con opinión, difícil de domar con un micrófono o un estudio de grabación. Escúchenla y sabrán por qué ella no tiene un contrato con una disquera corporativa. ¡Storm no quiere ser controlada!

La sexualidad de Storm es un frente de liberación. Su voz puja, se estremece, se quiebra, gime, intenta llegar al orgasmo y nos hace imaginarlo; los hombres prestan atención a su impresionante busto y a la humedad de su bombacha, las mujeres desean ser como ellas y sienten un cierto impulso lésbico que refresca su propia sexualidad. La intensidad de su personalidad se puede sentir en el ambiente y cortar con un cuchillo. Ella es la artista mas completa que he visto en un escenario. Se agarra las tetas, juega con el micrófono como si fuera su mejor amigo, y nos da a entender que su líbido es muy fuerte y la música es la única forma de canalizarlo. Para ella, aquel hombre que no tiene personalidad se convierte en un simple donador de esperma. Storm es radical al presentar “Hopelessy Devoted To You:” “esta canción la popularizó el hombre más fantástico del mundo: Olivia Newton John.” 

La mayoría de hombres no estamos a su altura, por lo visto. Aquella mujer que no reconoce la fuerza de su naturaleza y su sexualidad, será mejor que se quede en casa. En primera fila, una seguidora le dice “Eres perfecta.” Storm le responde, “nadie es perfecto, querida.” Ante una tormenta así, la respuesta de Storm queda en la duda. "Man, I'd do her," escuché decir a alguna fémina de la audiencia.

Nos hizo saber que era una mujer limpita que podía aguantar treinta y dos galones de agua en el recto para su limpieza de cólon. “algunas dicen que son talla cero, ¡yo soy 32!” Comentarios como éste precedían a interpretaciones inmortales como "25 or 6 to 4" de Chicago o "In The Light Wedding," una mezcla caliente de "In The Light" de Led Zeppelin con "White Wedding" de Billy Idol. La música nos llevaba de la mano hacia un terreno que sólo habíamos explorado con rubor en nuestros rostros, pero esta vez nos sentíamos como en casa, con confianza, gracias al acompañamiento de Jimmy Jams Beaton en el piano y el Fender Rhodes, Hotrod Davey Nipples en el bajo eléctrico y Brian "Boom Boom" McFeather Parnell en la batería. Beaton y Nipples habían pertenecido a la banda Everclear y dejaron el showbusiness para seguir a la señor Large y ayudarla a predicar el evangelio según Cindy Lauper, Madonna y Jessica Rabbitt desde el 2003, año en que lanzaron el CD Hanging With The Balls, un excelente trabajo de música lounge con provocativos cruces de canciones como "Abba-Gadda-Da-Vida" y "Star Spangled Pushernoia". 

Después del concierto conversamos con los músicos de la banda mientras Storm estaba “ocupada abriéndose de piernas vendiendo CDs y firmando autógrafos.” El show es un perfecto trabajo de equipo y los cuatro dan lo mejor de su energía, pero la que conduce la electricidad es Storm. Diva completa que tiene la decencia de tocarse el cuerpo, mostrar la sonrisa más perversa con un desparpajo total mientras toma vino de 9 dólares entre canción y canción hasta ponerse en pindinga. Habla de todo entre canción y canción, provoca a los hombres, azuza a las damas, muestra los muslos, se ríe... sabe que es toda una dama.

En general, las chicas la adoraban más y más, los hombres nos sentíamos intimidados, atraídos, cohibidos... todo un mar de emociones que nos hizo comprender cuan humanos somos y cómo nos hemos olvidado de querer nuestros cuerpos y apreciar nuestra propia identidad. No sólo sexual. Al ver un acto como el de las Pelotas con una mujer totalmente desarrollada como la señora Large, hemos crecido un poco más. Aquellos que sabían del show de Storm y no fueron, se perdieron el concierto de sus vidas.
Más pelotas:
Hanging With The Balls (The Balls, 2003): Debut de la banda, disponible en CDBaby.com. Género: Jazz Alternativo combinado con Lounge y Standards populares de los ochenta y noventa. En una palabra: inclasificable.
http://www.stormlargedownloads.com/ : Página web con MP3s y fotos de la banda. ¡Qué fotos!

Monday, May 2, 2005





Tainted Love
Sábado 30 de Abril del 2005
Bimbo’s 365 Club
San Francisco

El Sábado 30 de Abril del 2005 asistimos al concierto de una banda de San Francisco especializada en remover los sedimentos de la nostalgia en nuestro subconsciente y de pasar un momento, ergo, inolvidable. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor pero con shows como este, no nos lo “dicen” sino que nos lo restriegan en la cara. Nos referimos a Tainted Love.

Tuvimos la oportunidad también de conversar con los miembros de la banda, fundada por el baterista Doug Carlson, que empezó tocando covers New Wave en 1997. En aquel entonces, el revival disco estaba en su fase orgásmica y tocar éxitos de los ochenta correspondía más a una banda de club que no llega a cubrir presupuestos cada fin de mes. Doug predijo y acertó: para cuando sean famosos y su tren esté a marcha estable, la New Wave de los ochenta regresará. La televisión estará llena de comerciales con canciones como “Talk Talk” (para Cingular) o “Just What I Needed” de The Cars (para Circuit City). Como buen baterista, Doug gusta de aguas como Johnny Walker Etiqueta Negra y tiene en su currículum haber tocado con Greg Kihn, Pride and Joy y Super Diamond, además de producir bandas en el Área de la Bahía. Su batería es clave del sonido Tainted Love al convocar todas las texturas rítmicas de los éxitos de la década de Reagan y hacerlas realidades. La instrumentación principal está a cargo de Jamie Browne en el bajo, Franklin Vasquez en la guitarra y Steven Moon en los teclados.
La New Wave, a fines de los noventa, aún estaba guardada en las cajas del sótano, esperando a ser profanada cual si fuera tumba de momia egipcia. Por tanto cuando Tainted Love tocaba “Don’t You Forget About Me” de los Simple Minds, la gente fruncía el ceño y consideraba a la banda como un bicho raro; interesante, pero fuera de lugar para el momento. Doug y su tropa decidieron entonces expandir su repertorio con temas de los ochentas como “Living On A Prayer” de Bon Jovi o “Sweet Child Of Mine” de Guns N’ Roses. Canciones Heavy Metal, Pop-Rock, baladas edulcoradas... todas en el rango de tiempo 1980-1989. El éxito se les iba acercando. Para cuando Brett Walter, la voz femenina, convocaba al espíritu de Joan Jett con “I Love Rock And Roll,” tenían a la audiencia en la palma de la mano. Ella junto con Alex Pels (Chad) y Jack Herndon completan la fuerza vocal de Tainted Love, muy necesaria puesto que su repertorio es extremadamente diverso.

La banda presentó un show de primera y con un sonido espectacular gracias al ingeniero de sonido peruano Eddie “El Brujo” Caipo. El sonido estaba saturado de ecos ochenteros en las voces y guitarras, dando aquel toque surrealista que nos mandaba de golpe a veinte años atrás. Mientras bailábamos los oldies en primera fila, cual si estuviéramos poseídos por un espíritu ochentero, nos íbamos interesando en la audiencia, en aquellas chicas
preciosas enropadas para matar y aquellos chicos bien vestidos como si fueran a una fiesta elegante de la compañía para la que trabajan. ¿Quiénes son los que se visten de fiesta, muy elegantes, y llegan a pagar 20 dólares para ver a una banda como Tainted Love? Gente que está segura que la música moderna, la que se escucha en los ipods y computadoras, es de muy mala calidad. La mayoría de la audiencia no tenía uso de razón –algunos quizás ni lo tengan después de cumplidos los 21- cuando Madonna lanzó “Express Yourself” y otros ni habían nacido cuando Boy George hacía creer a incautos fans que no era lo que en verdad era y cuando la banda Van Halen tenía a David Lee Roth haciendo saltar a la muchachada con, ejem, “Jump.”
En lo que respecta a los veinteañeros que abarrotaban Bimbo’s, ¿De dónde obtienen ellos la información de que hubo tanta buena música en los ochenta? No de los comerciales de TV sino de sus padres y hermanos mayores, a los cuales admiran en cierto modo. Recuerdan que hubo un tiempo en el cual la música era más feliz, menos depresiva que los lamentos que llegaron de Seattle a inicios de los noventa diciéndonos que ser quinceañero no es malo, sino malísimo. El rock de los ochentas es una colección de canciones rebeldes de amor y justicia social, envueltas en la idea de gozar gozar que el mundo se va a acabar. La misma idea que teníamos todos a los ocho años.
Como nos decía Steven, la música de Nirvana puede ser muy buena, pero no nos hace bailar llenos de alegría. ¡El rock de los noventa no es divertido! Kurt Cobain se pegó un balazo cantando “I Hate Myself And I Want To Die,” no “Hit Me With Your Best Shot.” El rock “alternativo” proveniente de Seattle se acabó con el cañonazo que mató a Kurt, y después de ese incidente las grandes industrias disqueras cerraron todas sus puertas a artistas progresistas y las abrieron a artistas edulcorados como los Backstreet Boys y Britney Spears. Artistas mediocres y sobreproducidos que no causan ningún revuelo en la juventud. Así de simple. El Rock and Roll como arte mainstream está más que muerto.
En los ochentas los músicos eran más rebeldes, más frescos, más próximos a la audiencia que estaba vestida de manera muy parecida a ellos, pero los consideraban sus ídolos. Habían más probabilidades de que los músicos fueran músicos de verdad. Había un Adam Ant con una sexualidad agresiva y llena de clase, una Cindy Lauper que promovía el culto a la personalidad y a la liberación femenina con un fino sentimiento y hasta un Tommy Tutone que tenía el desparpajo de divulgar el teléfono privado de una mujer a todo el mundo (“867-5309/ Jenny.”) Los oyentes de la radio estaba de mejor humor, aunque los tiempos no eran muy buenos: Los ochenta empezaron con la muerte de John Lennon, seguidos por una explosión en un reactor nuclear en Chernobyl que lanza nubes tóxicas por toda Europa y el SIDA envolvía todas las relaciones sexuales en látex e inseguridad. Sin embargo, la radio les hacía bailar para librarse de las penas.
El nombre de la banda no pudo ser mejor elegido, al ser el éxito absoluto y único de Soft Cell en 1982 y quizás el mejor trabajo presentado por la New Wave de los ochentas. “Tainted Love” es un cover de una canción de 1968, escrita por Ed Cobb e interpretada por la cantante R&B Gloria Jones. Soft Cell puso la canción en el puesto 2 de Billboard y el resto es historia. El toot – toot de la canción es la razón por la cual la gente compra discos.
En los ochentas la onda era prestar atención con oídos nostálgicos a los sonidos de los sesentas. En los noventa, eran los setentas y el sonido disco lo que hacía llenar las discotecas. Imagino que el próximo proyecto de Doug para la década de los diez sería una banda llamada “Nevermind” o “Teen Spirit” tocando covers de Pearl Jam, Nirvana y Spin Doctors. Mientras tanto, iremos a ver a Tainted Love cada vez que los tengamos cerca para que nos restrieguen en la cara con su música que los ochentas se van a quedar por un buen rato más y para que nos tomen fotos desde el escenario con cámaras digitales y nos recuerden lo bien que la pasamos. Toot – toot. www.taintedlove.com