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Monday, February 25, 2013


Parsons en trance
Alan Parsons Live Project
24 de febrero del 2013
Uptown Theater, Napa

Alan Parsons y sus historias de misterio e imaginación aún siguen resucitando. Felizmente.

La inspiración.

No puedo dejar de expresar mi admiración por cuán obsesionado estuve con el Alan Parsons Project cuando era un adolescente. Fue quizás su perfección sónica, o la casualidad de que vea al gran VJ/DJ Don Gerardo Manuel presentar el "video" de la canción "Time" en su programa Disco Club. "Video" va entre comillas porque se trataba no del video de "Time," sino del de la canción "Eye In The Sky." Alguien había cambiado la canción y dejado las impresionantes imágenes de animación. 

Lo seguiré diciendo: Alan Parsons Project no fue una banda con un éxito rotundo ni tampoco receptora de buenos comentarios de la crítica especializada. Pero eso es lo de menos cuando canciones como "Time" llegan y se meten en la cabeza de uno y por más que uno trate, no se la pueda quitar de encima. "Time" es una de las mejores canciones de la historia y sanseacabó.

Un cassette viejo y sabio.
La música es terriblemente subjetiva y eso no es novedad. Lo mejor del trabajo de Alan Parsons y Eric Woolfson no es ni positivo ni alentador en ninguna forma. Son canciones melancólicas y muy entradas en filosofía, semiótica y ciencia aplicada -o ficción si asumimos un pensamiento en base a tecnología disruptiva-, si es que vamos a hablar de lírica. Los arreglos orquestales de Andrew Powell son más bien del tipo funesto; aunque en "Old And Wise," por más pesimista que la canción sea, el propio arreglo haga que al final el tema se vuelva positivo y optimista para el futuro.

Es decir, las canciones de Parsons pertencecen a los mil recovecos de la mente. Representan el lanzamiento de un cohete al espacio con uno mismo dentro y, luego de estar orbitando y ver la tierra desde miles de kilómetros arriba, el corazón y cabeza empiezan a funcionar de otro modo. Un disco como Pyramid es un viaje a Egipto para algunos, o un dolor de cabeza para otros. Parsons fue para mí una revelación de que hay vida después del rock mediocre, aún siendo él mismo parte de esa mediocridad con canciones francamente malas producidas por él como "Judy Teen" de Cockney Rebel. Pero cualquier mediocridad se perdona con producciones majestuosas como "Music" de John Miles. Para otros adolescentes de mi época, aquella revelación pudo haber sido cualquier artista del momento, o bandas mucho más místicas como The Smiths, The Cure o Echo and The Bunnymen. En la actualidad, quizás alguna chica de 16 años oiga las grabaciones de Rihanna de la misma forma que yo percibí los discos de Alan Parsons. Magistrales, personales, subjetivos

Yo me subí al módulo Parsons en el verano de 1990 al comprar un cassette llamado "Best Of Alan Parsons Project". Para 1991 ya tenía todos sus cassettes. Viví una obsesión feliz y sana. Ahora, años después, extraño el ser un chico obsesivo y Parsoniano. Extraño el ser yo mismo, pero más alocado y arriesgado. Aquella emoción quedó en el pasado y de vez en cuando, cuando vuelvo a poner el CD en el reproductor, vuelvo a los dieciséis con "Games People Play," "Psychobabble" y porsupuesto, "Time," quizás la canción más romántica que jamás he escuchado.

Parsons se luce en todos sus discos. Parecía que su especialidad eran los Concept Albums, después de haber trabajado con gente como Pink Floyd en Dark Side Of The Moon, Wings, Al Stewart y Pilot. Y claro, también se lució en vivo anoche.

24 años no es nada.

Tuve que esperar 24 años para darle a Parsons personalmente las gracias por una obra tan consistente, fascinante y en general tan cargada de belleza. Y eso que sólo me refería a la discografía del Alan Parsons Project, la asociación musical que tuvo por una década con el compositor, pianista y cantante Eric Woolfson. Como productor musical de música pop-rock, su trayectoria es asombrosa, habiendo estado tras la consola de sonido durante las sesiones de discos como Dark Side of the Moon de Pink Floyd o Abbey Road de los Beatles.

He venido escuchando a Alan Parsons desde la secundaria y siempre me ha impactado su estilo para producir música con un sonido pristino, elegante y fantástico, al mejor estilo de sus influencias literarias: Edgar Allan Poe e Isaac Asimov. A diferencia de cantautores como Al Stewart, a quien Parsons le produjo su Year of the Cat, El Alan Parsons Project se aferraba a los grandes misterios de la humanidad, enclaustrados en historias de ciencia ficción, pasadas o futuras. Stewart ha preferido siempre la historia como fuente de inspiración, Parsons la fantasía. Aunque historia y fantasía no se diferencian mucho.

Pues en el concierto del 24 de febrero la fantasía fue lo que dominó los dos sets de puro tributo al APP. Es obvio que Alan le tiene un cariño enorme a los dos primeros trabajos de su Project: Tales Of Mystery and Imagination (1976) e I Robot (1977). Fue precisamente el tema título de este último el cual abrió el concierto. La audiencia, con un promedio de edad de 54 años, la pasó de maravilla con los seis minutos de uno de los instrumentales más alucinantes de los setentas. Bueno, si uno no alucina con "I Robot" es que algo anda mal en su tarjeta madre.

Eric Woolfson y Alan Parsons eran “arquitectos” de un sonido el cual, entre 1976 y 1987, jamás pudieron, ni intentaron, reproducir en vivo. Canciones como “Breakdown” (del Robot) requieren un coro de decenas de personas, y a falta del coro, Parsons nos instruyó a cantar “Freedom! Freedom! We will not obey!” La fuerza del bajo y especialmente de la rotunda batería de Danny Thompson continuaron elaborando el tema, generando aquel potente y vigorizante sonido, para llegar a “The Raven” (del Mystery). Iba a ser una noche muy entretenida, y para nada nostálgica: por un lado, el sonido Parsons se ha ido reinventando con el paso de los años; por el otro, jamás lo hemos dejado de escuchar. 

Lamentablemente no lo pudimos entrevistar… pero Pavlina sí, cuando Alan estuvo en Florida:

 
 
 
Más Parsons: aquí.

Discografía Parsons a descubrir:

From the Album of the Same Name, Pilot, 1975.
Rebel, John Miles, 1976.
Year of the Cat, Al Stewart, 1976.
Freudiana, Original Cast, 1989.

Nota: En los ochentas, en Perú, muchos sonidistas de TV adoraban usar la música de Alan Parsons para musicalizar programas y comerciales. Aquí algunas curiosidades:
 
"Mammagamma" usada en el comercial de Ambulancias "San Cristóbal".
"I Wouldn't Want To Be Like You" usada en el comercial radial de "Cronox", una distribuidora de Xerox.
"Silence and I" usada para el programa de TV "Gigante Deportivo" de Pocho Rospigliosi.
"Too Late" usada en el comercial radial de "Shopping Center Del Pacífico" en Arica, Chile.
"The Gold Bug" usada en un comercial radial de un producto del que no me acuerdo.
"Lucifer" usada en un noticiero que no recuerdo exactamente su nombre.
"Pipeline" igual.

Si tienen idea de otros usos en TV o radio del sonido Parsons, cuéntennos.
 
 
 

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