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Friday, May 13, 2011


Paul McCartney
Up and Coming Tour
AT&T Park
10 de julio del 2010


Después de 44 años de no tocar dentro de los límites de la mejor ciudad del mundo, Paul McCartney regresó con las mismas botas con las que abandonó el coliseo Candlestick Park de San Francisco el 29 de agosto de 1966, la última vez que los Beatles tocaron en vivo en una gira. Esta vez, McCartney tocó en el inmenso  AT&T Park, hogar del equipo de béisbol Los Gigantes de San Francisco.

A los 68 años, y contra todo pronóstico, McCartney está tocando mejor que nunca con una banda pequeña y muy sólida,  la misma con la que curiosamente nos dio uno de sus discos más flojos: el Driving Rain del 2001.

Paul McCartney, acercándose a los setenta años, decide seguir tocando la música que escribió entre los 20 y 35 años de edad, a sabiendas que fueron para él, tanto como para la mayoría de los rockeros, sus años más creativos y prolíficos. La última vez que McCartney tocó en un escenario de San Francisco, dentro de los límites de la ciudad, los Beatles le decían adiós a las giras, a los trajes idénticos, a las conferencias de prensa y a los chillidos incesantes de las chicas. En esta típica noche veraniega de San Francisco -fría como refrigeradora-, Paul nos lo hizo recordar: "antes no podíamos ser escuchados en vivo por los gritos". Los 44,000 asistentes respondimos imitando los alaridos de las niñas de antaño; y nuestro querido Macca prosiguió: "ahora, como verán, tenemos aparatos ruidosos..." 

No solo aparatos ruidosos, sino de mejor calidad para interpretaciones en vivo. Considerando la evolución de la tecnología de audio de alta potencia, es increíble que a los Beatles les hayan dado sólo los megáfonos de los locales y sus propios amplificadores para poder ser escuchados. Esta vez la música de Paul McCartney llegó de forma natural, fresca cual neblina vespertina y con una cohesión que personalmente no habíamos escuchado en sus álbumes en vivo. Paul y su banda no están ejecutando "versiones nuevas" como los patéticos Police del 2007 que nos hicieron gastar nuestros bien ganados dólares en payasadas "jazzeadas"; sino que interpreta fielmente y con mucha pasión lo que hemos escuchado durante toda nuestra vida como fans de los Beatles y de Wings. 

A los dos segundos de empezarla, Paul detuvo la canción "Sing The Changes" porque no le gustó cómo sonó la introducción. Empleó este incidente para recordarnos que, por lo menos, su banda no usaba pistas grabadas. El hecho de que él y su banda hayan estado tocando tres horas seguidas, sin ningún tipo de ayuda, es ya digno de admiración hacia cualquier músico, de cualquier edad. La mayoría de rockeros a las dos horas de concierto ya están que quieren irse a dormir o a seguir la parranda. Paul no. Lo suyo es sudar la camiseta. 

Abe Laboriel Jr. en la batería, hijo del gran bajista Abraham, resultó tener un gran carisma y dominio de su instrumento; distinto al de aquel otro gran baterista que tocó con Paul por ocho años y que este año cumplió 70 años: Ringo Starr. En verdad estuvimos esperando a que Ringo salga a darnos la sorpresa y que tocara con Paul de la misma forma que en el 66, continuando con la siguiente canción que seguiría después de "Long Tall Sally", el tema que los Beatles tocaron por última vez juntos en San Francisco. Laboriel, junto a Paul "Wix" Wickens en los teclados, Brian Ray en la guitarra, bajo y voz y Rusty Anderson en la guitarra y voz, ha creado un grupo sólido, compacto y ruidoso como el Wings del 73; una banda liderada por un Paul McCartney que sabe exactamente qué quiere y cómo quiere ocurra: esta actitud, que puede parecer soberbia, le pudo haber costado a Macca el perder la mejor banda de rock de la historia, pero es evidente que para Paul, la audiencia, los fans y los que gastan su dinero comprando discos son los aspectos más importantes de su carrera y la de cualquier músico. Él está "llevando el peso" de ser uno de los sobrevivientes de la más grande revolución musical de los últimos cien años y, al no tener a John y a George entre nosotros, tiene una responsabilidad mayor y le encanta tenerla. Pudo retirarse como cualquier ser humano normal, dejar los escenarios y las giras o quizás crearse un nicho en Las Vegas como tantos otros; pero no lo hizo por pensar en nosotros sus fans. Tal como lo sugirió al final del concierto, la gente lo volverá a ver tocar y él seguirá tocando por mucho más tiempo.



Todos los temas fueron de los Beatles o Wings hasta el 76; salvo "Here Today" de su obra maestra Tug Of War de 1982, "Dance Tonight" del Memory Almost Full, dos temas de su álbum del 2008 Electric Arguments usando el seudónimo The Fireman, y una canción que tenía que ser tocada: "San Francisco Bay Blues", original de Jesse Fuller, la cual Paul ya había interpretado en 1991 para su Unplugged. Habían historias de John, de George, de Jimi Hendrix (resultó que el gran guitarrista no sabía afinar una guitarra si estaba "colocado") y, claro, ya que había un vago olor a yerba buena en el aire, Paul lo reconoció y se lanzó con "Got To Get You Into My Life", una canción de amor de la cual se ha  venido afirmando desde su lanzamiento que es una oda a la marihuana. 

Parece increíble pero Paul McCartney tiene una carrera solista de 40 años y un total de 53 como músico, si consideramos el 6 de julio de 1957, fecha en que conoció a John Lennon en un concierto juvenil de Liverpool, como el génesis de su trayectoria. Aquella energía que Paul entregó con los Beatles en 1965 en el Shea Stadium de Nueva York, en los estudios de EMI tocando "Helter Skelter" para el álbum blanco y en la gira de Wings de 1976 tocando "Let 'Em In" estaba ahí, incólume e incluso mejorada, pulida. "Live And Let Die" fue tan rockera y ruidosa como los fuegos artificiales que la acompañaron y mucho más dramática que ese remedo de los Guns N' Roses. Lo que afirmo al inicio de este artículo lo repito aquí: Paul McCartney está tocando ahora, en el 2010, mejor que nunca y es una suerte que lo hayamos podido haber visto y oído -cualquier duda, remitirse a su CD del 2009 Good Evening New York City-. Asistir a un concierto de él tiene poco o casi nada de visita a un museo o de show geriátrico. Hay dinosaurios mucho más jóvenes que él que a duras penas pueden con su material (por ejemplo los ya mencionados Police o los U2, a quienes la tecnología ayuda sin ninguna vergüenza a vender gato por liebre). Con McCartney tocando su legendario bajo Höfner vemos y oímos a un entusiasmado músico, exitoso como ninguno, el cual está contento de tener en frente a una audiencia fiel y en plan de fiesta. McCartney adora ser adorado y eso es evidente. Esa energía de más 50 años también es la que lo conecta con su audiencia al convertir el dolor de ver morir a sus seres queridos en un feliz recuerdo y experiencia de vida; como con "My Love", canción de 1973 que le escribió a su esposa Linda, fallecida en 1998, y que esta vez se la dedicó a todas las madres presentes. George Harrison fue recordado también con "Something" y John Lennon con "Here Today".

Paul McCartney sabe que si se detiene o lo vence la amargura, la muerte se lo llevará rápidamente. Se ha dado cuenta, con los años, que vivir del pasado es bueno sólo para mantener un legado musical, mas no para arruinarse el presente afirmando que no habrá nada como los Beatles. Él no quiere terminar en una mansión-jaula de oro viendo la TV todo el santo día y criticando a los nuevos músicos mientras añora los viejos tiempos; así como lo que le está pasando a tantos otros individuos que conozco. Él cree que el retiro sólo se dará cuando lo saquen de su casa en un cajón. No trabaja por trabajar ni por dejadez: lo hace porque le gusta y porque a nosotros también, los beneficiados.

Pareciera que en lo personal, McCartney está más feliz que nunca y eso se nota en  el resultado de su trabajo. Tiene una nueva novia que le está haciendo olvidar la pesadilla que fue el haberse involucrado con una buscavidas como Heather Mills, firmó con un nuevo sello discográfico, Hear Music, el cual le está valorando su trabajo mucho más y de manera más eficiente que EMI y, por último, tiene una banda que ya tiene diez años de formada y que Paul la lidera con la misma seguridad y entereza con las que lideró a Wings.

Antes de que Paul McCartney llegue a su ciudad, preste atención a esta discografía selecta para empezar a calentar motores. Su música sigue ahí, y es parte de nuestra vida:

Tripping The Live Fantastic! (EMI, 1990) 
All The Best! (EMI, 1987)
Wings Over America (Parlophone, 1976) 
Band On The Run (Parlophone, 1974)
Wings At The Speed Of Sound (Parlophone, 1976) 
The Beatles In Mono (Apple, 2010)

7 comments:

Daniel Saenz said...

Excelente artículo, felicitaciones, yo lo vi en Dublin el 12 de junio y refleja tal cual lo vivi yo. Siempre hace una falsa intro en alguna canción para demostrar que no hay trucos ni pistas por atras.
Es así, esta demostrando que está en otro gran momento de su carrera que dura mas de 50 años y que cada dia suena mejor.

Javier Lishner said...

Mostro chocherita. Aquí estamos leyendo tu nota en grupo. Habrá que esperar a Ringo para verlo por su cuenta. Porque lo que es yo, desde que lo perdí en 1995 cuando canceló su show en Monterey (el mismísimo día), no lo vi jamás.

Un abrazo,

JL

Javier Moreno-Pollarolo said...

Hola Javier:
Yo tampoco no lo ví porque no se apareció. Increíble lo que me cuentas de Ringo que resultó ser cancelador. No me imagino a Paul cancelando un concierto, a no ser que sea algo muy serio. Espero verte pronto cuando pase por SJ.

Javier Moreno-Pollarolo said...

Hola Daniel,

Gracias por tus comentarios. McCartney es el Gardel del rock, por lo visto, ya que cada día toca y canta mejor. Claro que Gardel murió a los 45 y McCartney tiene 23 años más que él, pero eso para él son sólo números, y deberían de serlo para todos nosotros.

Luis Guadalupe said...

Hola mi estimado Javier. Realmente te felicito por tan completo artículo y sobre todo, tan contagiante. Que gusto me da saber que pudiste ver a Paul, una leyenda viva en la historia de la música. Y más gratificante es el saber que está tocando como nunca, y dando pena o colgándose solo de su pasado.

He visto en Youtube escenas de su show en México y es para sacarse el sombrero. Aquí en Perú, cruzamos los dedos para que se de el milagro de tenerlo en nuestro país. Y como se han venido dando las cosas con tanto grupo exitoso que ha pisado Lima, esta vez sí creo que se de el milagro.

Recibe un fuerte abrazo de mi parte.

LUCHO

Javier Moreno-Pollarolo said...

Hola Lucho,

Permíteme corregir tu comentario añadiendo un "no" entre "y" y "dando pena" para culminar la frase que querías decir: "y no dando pena o colgándose sólo de su pasado". La única pena que dió McCartney esa noche es cuando se fue definitivamente del escenario. Aunque dijo, "nos vemos luego". El retiro para él no existe.

Luis Guadalupe said...

Hola Javier. Gracias por la corrección. Un lapsus teclus, je je.

Eso es lo mejor de todo, que pese a su edad, Paul se siente joven de espíritu.

Un abrazo.

LUCHO