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Sunday, July 20, 2008


Se me hace fácil escribir en Internet y mantenerme al tanto, al día, de lo que es la música vieja. Es muy rápido hacer llegar nuestras opiniones al mundo, ya sea en inglés o español, la cosa es que nos lean y nos contacten, como lo han estado haciendo con CacaoRock desde 1999.

El medio escrito, publicar historias, cuentos, comentarios, artículos en forma periódica es una de las artes que más me apasionan, después de la música rock, claro está. Y uno de mis sueños es publicar una revista y trabajar en ella a tiempo completo. Un sueño que lograron tres personajes después de lanzarse al vacío, como diciendo, a ver qué pasa. Mencionaré cuatro personajes y sus tres revistas maestras, que aún se publican. Dos de ellas son disponibles en casi todo el mundo, la tercera, es netamente un producto local del país de donde vengo.

Piedra Rodante

El primer personaje es Jann S. Wenner, editor de mi revista favorita, Rolling Stone, fundada en 1967 en San Francisco. Quizás la publicación que más me ha influido, Rolling Stone es un ícono de la cultura popular norteamericana y una de las revistas más reverenciadas o criticadas, más rara vez ignoradas: una publicación con opinión propia de centro izquierda, intensa como la de su colaborador más radical, el Dr. Hunter S. Thompson. En algún momento, sus críticas musicales destrozaron a Led Zeppelin, le pidieron a Stevie Ray Vaughan que dejara de tocar guitarra y a Duran Duran los consideraron un adefesio. Tres errores, de muchos, que poco contribuyen a desacreditar la capacidad de cobertura de la revista en el ambiente del rock angloparlante. Rolling Stone siempre se ha sabido adaptar a los tiempos actuales, sin perder su ideología nacida en el mismo verano del amor. Se opusieron a la guerra de Vietnam, cubrieron el festival de Woodstock y vieron como Nixon renunciaba gracias a las fotos de Anne Leibovitz, su mejor elemento gráfico. Críticos duros de los Republicanos, apoyaron a McGovern, a Carter, a Clinton y ahora a Obama, el cual es visto como una nueva esperanza (yo también lo veo así, la verdad.) Críticos más duros de la política anti-drogas de los Estados Unidos, en donde las cárceles están llenas de fumadores de marihuana pero los peces gordos del tráfico de cocaína siguen nadando en libertad. La revista es pro-marihuana 100%, pero con razones justas, que van más allá del simple gusto de fumarse un pito. Pero es sobre todas las cosas una revista de rock, del americano, del bueno y del malo. Una publicación que superó de lejos a muchos "fanzines" de pobre calidad convirtiéndose en una marca propia, como la revista que describimos a continuación.

Conejitas

Hugh M. Hefner publicó el primer número de la revista Playboy en 1953 y ni siquiera le puso "Número 1" pensando que esa sería la primera y última vez que alguien se atrevería a lanzar una revista de entretenimiento con chicas desnudas, incluyendo a la bomba sexy del momento, Marilyn Monroe. La revista creó no sólo un imperio del soft-core con fotos y videos de las mujeres más bellas del mundo, naturales o no, sino que se apeó a la revolución sexual de los cincuentas y sesentas, provocada por el boom económico americano y la invención de la píldora. La revista también defendió a las feministas mientras que éstas la atacaban despiadadamente cual toro en plaza embistiendo a los protestantes contra las corridas. Si antes las revistas eróticas eran de una calidad dudosa, Playboy elevó el nivel de calidad de las fotos, de los artículos y sobre todo, creó una marca. Su elegancia y actitud fue atacada por ambos lados del espectro: en uno, la ultraderecha de Reagan y su campaña moralista hizo que la revista deje de vender miles de ejemplares y sus clubes se cerraran a falta de clientela. En el otro, la pornografía en video y revistas mucho más atrevidas como Penthouse y Hustler hicieron que los lectores dejen de leer una revista acusada ya de conservadora. Playboy funciona bien en sociedades abiertas pero con cierto pudor y presencia religiosa, como España, Alemania, Brasil y claro, Estados Unidos. En otros países algo más liberales ha fracasado (como en Italia o Noruega) y en Indonesia provocó algunas protestas por grupos religiosos islámicos, aunque en Indonesia las Playmates están más arropadas que científicos en la Antártida.

Del mismo modo que Rolling Stone elevó el nivel de las publicaciones de rock and roll, Playboy lo hizo con el erotismo. Lo limpió y maquilló y le sacó brillo, dándonle valor agregado intelectual y económico. Playboy y sus lectores son hombres y mujeres de mundo, con un punto de vista crítico casi tan fuerte como el del staff de la Rolling Stone, pero capaces de comprar una botella de vino californiano por mil dólares y saber cómo disfrutarla. Ha ayudado a crear, con casi sesenta años de publicaciones, una serie de generaciones que aprecian las curvas de un Lamborghini Diablo del mismo modo que las de Pamela Anderson, la Playmate más exitosa de la historia de la revista. Aunque abatida por la Internet y la pornografía fácil, la revista ahora muestra toques de elegancia y se deja leer por completo.


Máscaras

Doris Gibson y Enrique Zileri, madre e hijo, fundaron en 1950 una publicación netamente elitista de contenido político muy directo, escogiendo el título copiándose de una viejísima revista argentina llamada "Caras y Caretas". Caretas apareció durante el régimen del General Manuel Odría (el presidente favorito de mi abuelo) y al militar no le gustó mucho la revista, así como tampoco a los otros dictadores que tuvo el Perú, incluyendo a Juan Velazco y a Alberto Fujimori. La tendencia de la revista es extraña: de fundación aristocrática, se supone que deberían de defender a la derecha elitista pero la critican con gusto, aunque el consejo editorial disfrute de las corridas de Toros y saben quién es la GCU de la comprimida alta sociedad limeña (la sección "Ellos y Ellas" podría parecer hasta ridícula en otras sociedades, pero dada la actual cobertura de la prensa por el chisme y las noticias escabrosas, pasaría desapercibida por los lectores que no viven en Lima o no tienen conocimiento de quién lleva las riendas de la economía y la política del Perú.

Pero por sobre todo Caretas, con cada portada, le toma el pulso a la realidad nacional peruana desde todo punto de vista: político, policial, económico y hasta sexual. La Chica Caretas seguirá cubriéndose los pezones, poto y vello púbico, y en verdad no es necesario que se descubra porque al parecer Caretas es una revista gráfica de opinión, aunque a veces sus opiniones me hayan causado tanto dolor al hígado como un chupe de camarones con leche "Gloria" malograda. Caretas es capaz de defender a capa y espada a Alan García, cuyo primer gobierno fue el peor momento de la historia del Perú, llegaron a ser más Alanistas que el mismo García. Se opusieron a la reeleción de Alberto Fujimori en 1995, pero nueve años antes hablaban de lo bueno que sería para el Perú que García repitiera el plato. A Fujimori le dieron duro durante su gobierno y por momentos, Caretas era la prueba de que el gobierno permitía la libertad de prensa irrestricta (irrestricta quiere decir sin intervención militar, no cuando la Superintendencia Nacional de Impuestos decide ponerse fuerte con los tributos de la revista.) Sus mejores momentos: la foto de portada a colores de Gladys Zender, la primera miss universo peruana, el golpe de 1968 con la bota militar pisando los yacimientos petroleros de Bayóvar, la trancisión democrática de 1980, el autogolpe de Fujimori en 1992 y el fin de su régimen en el 2000. Pareciera que Caretas se vuelve diez veces más interesante cada vez que las papas queman en la política Peruana.

Tres revistas que hacen historia, como tratamos de hacerla aquí en CacaoRock, aunque más que nada contándola desde nuestro personalísimo punto de vista y tratando de decirles a todos los fanáticos del rock clásico de habla hispana e inglesa: join together.

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