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Saturday, June 2, 2007


NOTA.- El 2 de Junio de 1946 nace la República de Italia, después de un referéndum. Atrás quedaban la monarquía y los sufrimientos que provocó la aventura fascista de Benito Mussolini. Tacna es la tercera colonia de italianos en el Perú. Hoy son muchos los descendientes de aquellos inmigrantes. En la persona de doña Rosa Angela Forni rindo homenaje a la memoria de aquellos que no están. Happy Birthday, Italia!



"Guarda Come Dondolo," by Edoardo Vianello



Creció viendo el azul, el intenso azul del Mar Ligure, el bellísimo golfo Tigullio, en su pequeño pueblo de San Pietro de Rovereto, en la región de Zoagli. Quedó huérfana a muy temprana edad. El padre fue herido de muerte en una batalla cruenta, en la Primera Guerra Mundial, defendiendo el honor italiano y la madre murió de pena. A la pequeña Rosa Angela Forni Trabucco la criaron su nona y unas tías. La criaron sin riquezas, pero con mucho amor. Un poco esforzándose más de lo debido para que la niña aquella, pobre niña, no sintiera los rigores de no contar, como todas las niñas, que jugaban con ella en la escuela, con sus padres. Su destino fue el de tantos niños europeos, de tantos niños italianos que tuvieron que vivir horas, días, meses, años de soledad, de angustia, de pena, preguntándose el porqué de tanta desgracia ensombreciendo sus mejores años infantiles.

En Tacna, la pequeña ciudad ubicada en el sur del Perú, que aun vivía cautiva en poder de Chile, lugar de residencia de una numerosa colonia italiana, vivía desde 1925 el joven Guiseppe Casaretto Solari quien había sido llamado por su hermano mayor. En aquellos años cuando los italianos decían “ir a América y volver”, un poco para alejarse de las desgracias que traían las guerras.

El joven Casaretto enfermó de reumatismo en Tacna, mucha humedad, decía, y regresó a su pueblo natal a curarse. En ese pueblo, viviendo sus mejores años de la adolescencia, encontró a Rosa Angela, que contemplaba el mar sin saber que pronto lo tendría que usar como medio para viajar lejos, muy lejos.

Giuseppe se enamoró perdidamente de la bella Lina, de frescos 17 años. Y decidió pedirla en matrimonio. La nona y las tías aceptaron no con mucho agrado la propuesta. Casaretto debía regresar a la América, y con su amada. Al final, confiaron en él pues se trataba del hijo de una buena familia vecina, que hablaba el mismo dialecto y tenía las mismas costumbres. Rosa Angela partió a lo desconocido. Como ajuar llevaba, así lo recuerda ella, un baúl, hecho por su esposo, lleno de ollas de un material que no se encontraba en el Perú y que, según él, era especial para dar el auténtico sabor a la comida italiana.

Los jóvenes esposos se embarcaron en el puerto de Genova, el 29 de septiembre de 1932, en el Orazio. Después de casi un mes de travesía, en aquel enorme trasatlántico, desembarcaron en el puerto de Arica, la noche del 27 de octubre. La joven Rosa Angela, desde uno de los vagones del tren Arica – Tacna, veía desconcertada el inmenso desierto, la aridez de la costa peruana. Allí empezó su tristeza, su añoranza por la tierra natal, por su pueblo de Zoagli, por el verde intenso y el azul del Mar Ligure. Y lloró siete meses, día y noche. Pensó que nunca se acostumbraría a esa nueva realidad.

Sin embargo en Tacna encontró lo que ella creía era una pequeña ciudad italiana. Al día siguiente de su llegada, a la joven esposa la visitó la señora María Lombarda. Ella le dijo cómo era Tacna, cómo eran los peruanos y los tacneños, en especial. La acogió con cariño. Con ternura, como quien recibe a una hija. Era tan joven la señora Casaretto.

Aquí en Tacna reparó, con asombro, que a las señoras italianas les llamaban “madamas”. Nunca entendió el porqué de ese trato. “Si hubieran sido francesas, pasaba”, pensó. Con los días fue conociendo y visitando con su esposo a varias familias. Entre las que recuerda, hoy a sus 91 años, lúcida, con ojos vivaces, estaban los Banchero, Lercari, Queirolo, Giglio, Pessino, Cuneo, Rochetti, Gnecco, Bollo, Martignoni, Pollarolo, Bacigalupo, Guerra, Nolli, Rossi, Pescetto, De Laudi, Canepa, De Ferrari, Parodi, Capellino, Gianelli, Visconti, Peirano, Denegri. Varios de esos apellidos ya no se encuentran en la Tacna del siglo XXI.

Los jóvenes esposos Casaretto tenían un almacén en la esquina de las calles Zela con Patricio Meléndez, en el corazón de la ciudad. Después, Giuseppe denunciaría unas minas de cobre, en la sierra de Tacna, trabajaría en La Yarada y en una bodega, llamada San José, que era una de las más grandes de Tacna. Así, con sus hermanos, fue creciendo la firma Casaretto Hnos. & Cia.

Y llegaron los hijos. Primero Santiago Antonio, Edda, Ana María y Carlos. Los esposos Casaretto Forni se acostumbraron en Tacna, hablaron el español rápidamente, querían y eran queridos por la gente peruana, pero siempre añoraban la patria lejana. Cada vez que querían volver, de visita, surgía un gran impedimento. Primero fue la Guerra Civil Española, después la guerra de Abisinia y, finalmente, la Segunda Guerra Mundial. Todo ello retrazó el regreso por varios años. Pero regresaron. Fue en 1957, con sus hijos Edda y Carlos.

En San Pietro di Rovereto fue casi una fiesta aquel retorno. Las amigas de infancia de Lina salieron a recibirla con dulces, con pasteles, con abrazos y con lágrimas de alegría. Venía de tan lejos la otrora bella huerfanita. Después de siete meses retornaron a Tacna.

En Tacna, en aquellos años, el 28 de Julio, el día de la independencia del Perú, los italianos izaban las dos banderas. La bicolor peruana y la tricolor italiana flameaban juntas, orgullosas al viento. Mientras tanto, en las mesas, se servían los potajes de la cocina italiana mediterránea, el minestrón, los ravioles, los ñoquis, la polenta, los tallarines, las pizzas. Y se bebía el vino que los italianos producían en sus bodegas. Vino tinto áspero. Felizmente, me dice la nona Lina, el campo tacneño era pródigo en verduras que nada tenían que envidiar a las que encontraban en su pueblo italiano natal. Ellos, como inmigrantes, aportaron a la cocina tacneña y, a su vez, aprendieron a preparar los platos tacneños. Hoy, a sus años, la madama Lina cocina un rico picante a la tacneña y, como primer plato, la insuperable cazuela con ave o con ternera.

Ha pasado el tiempo inexorable y la nona Lina hoy si llora es de felicidad. Vive en medio de un condominio familiar, en medio de flores y de árboles. “La gente tacneña ha sido siempre muy buena con nosotros”, me dice con la sabiduría y la ternura que dan los años a la gente buena. Cae la tarde y brindamos, una vez más, por el Perú y por Italia.
Freddy Gambetta, Junio 2006.

Auguri di buona Festa della Patria!

2 giugno, Festa della Repubblica. In Italia verrà festeggiata con una parata militare.

Il 2 giugno 1946, a seguito dei risultati del "Referendum Istituzionale" indetto per scegliere fra Monarchia e Repubblica, l'Italia diveniva una Repubblica.
La data diveniva, come "Festa Nazionale", uno dei simboli del nuovo stato e, dal 1948, l'appuntamento veniva sottolineato con una sfilata di reparti delle Forze Armate.
Adesso “Fermiamo la guerra”, gli italiani hanno chiesto al Presidente della Repubblica di annullare la parata per l’ovvia contraddizione con quello che in queste ore sta avvenendo in Iraq.
Vi invio calorosi saluti di pace,
Antonio Ch.

1 comments:

Javier Lishner said...

Qué bonita reseña. Acaso esos Rossi de Tacna fueron los que llegaron a Chincha y se convirtieron en mis familiares. No sé. Pero, qué bonito homenaje a la colonia italiana en Tacna. Felicitaciones.
Un abrazo,

Javier Lishner