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Wednesday, June 6, 2007


Bayou Country (Fantasy, 1969)
Chronicle – The 20 Greatest Hits (Fantasy, 1976)
Chronicle II – 20 CCR Classics (Fantasy, 1986)


CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL


Bayou Country fue el álbum más explosivo de los CCR y el más rockero, en el más puro sentido de la palabra. Ellos pudieron coger el camino fácil de la psicodelia, pero prefirieron abanderarse del sonido fresco de las canciones sureñas y de sus melodías simples, pero maravillosas (por el mismo motivo). John Fogerty, el guitarra líder-compositor-vocalista-productor y vendedor de canchita de este grupo deja en Bayou Country dos temas fundamentales para la música occidental: Proud Mary, que narra las desventuras de un vagabundo que toma un ferryboat por el Mississipi, y Born On The Bayou, una fuerte canción de protesta –aunque no lo parezca- contra la discriminación racial del Sur. My papa said "son, don´t let the man get cha and do what he´s done to me" es la frase de advertencia de la nueva generación de aquella época contra los más grandes males que han acechado al mundo: la intolerancia y su hija, la violencia. Graveyard Train es acojonudante y uno no puede dejar de moverse ante su bamboleante ritmo. Good Golly Miss Molly ("La Plaga", en español) es el mejor cover que alguien haya podido hacer del clásico de Little Richard, el cual les estará eternamente agradecidos. Keep On Chooglin´ cierra el disco con una fuerte dosis de rock duro y monocorde: muy, muy bueno. Fogerty chilla y se divierte con su guitarra eléctrica sin ninguna distorsión ni efectos de psicodelia que unicamente aturdirían al oyente que en ese momento, al igual que ahora, busca sinceridad. En fin, Creedence Clearwater Revival, con este álbum, pudo haber tomado la posta de el éxito que los Beatles dejaron en 1966: el éxito de los conciertos, de las canciones sencillas y fáciles de escuchar; pero no por eso malas.
¡Al contrario! John Fogerty puede estar entre los diez mejores compositores de música popular de occidente y los que lo duden al inicio cambiarán de opinión al escuchar la más conocida antología del grupo: Chronicle. Cuesta mucho describir en letras la fuerte emoción que transmiten poemas como Who´ll Stop The Rain, Long As I Can See The Light o Have You Ever Seen The Rain. Solo cada uno de nosotros sabe lo que es llevar la melancolía dentro, pero por alguna razón, Creedence logra hacernos expresarla y no sentir vergüenza de ello. Nos hace mover el esqueleto con irónicos y a la vez contundentes mensajes como Bad Moon Rising y Fortunate Song. Esta última canción merece un comentario aparte, al ser en mi modesta opinión la mejor canción que alguien pudo haber escrito sobre la guerra de Viet—Nam. Fogerty no tomaba el plano político ni económico ni militar del problema. Sencillamente llamaba la atención a la sociedad norteamericana en dos minutos y medio con una lírica que podría resumirse así: "Hagan la guerra que hagan, con cualquiera, siempre tendrán que ir a pelear jóvenes pobres americanos, nadie más. Asi que ¿por qué protestan por algo que no les va a pasar?" Para hacer una canción así hay que tener muchísimo sentido común. Aunque John Fogerty tuvo problemas con la disquera Fantasy y con su propietario Saúl Zantz —un mecenas que lo traicionó al adquirir los derechos de todas las canciones de Fogerty en CCR y que con ese dinero se hizo productor "serio e independiente" en Holywood—, su talento se sigue reinvindicando en grupos que reconocen en Creedence Clearwater Revival a su mayor influencia y uno de los más bellos ejemplos de música norteamericana.
Chronicle y su secuela Chronicle II les darán dos horas y media de excelente música y, además, de dudas al poner por unos instantes a los Beatles y a los Stones fuera de sus pedestales de los más grandes grupos de rock. No lo podrán creer.

A continuación, un artículo de nuestro gran amigo Jesús Quintero, sobre un cierto fraude que iba a ser perpetrado en México, D.F.

Creedence Clearwater Revisited, o el arte de dar gato por lagarto

Creedence Clearwater Revival, sin sucesores

Aunque King Crimson anunció en 1969 que "la confusión sería su epitafio", lo cierto es que herr Robert Fripp se las ha ingeniado para darle a ese legendario nombre una vitalidad que ya muchos progresivos quisieran. Pero la cita de tal frase, extraída del tema Epitaph, parece venirle como guante al gato por liebre que parece estarse perpetrando para los próximos 9 y 10 febrero de 1999 en el Teatro Metropólitan, cuan-do a su escenario suba algo llamado Creedence Clearwater Revisited y que poco, muy poco, tiene que ver con el Creedence Clearwater Revival (CCR), agrupación sustentada en el talento de los hermanos John y Tom Fogerty.
Buscar un símil de lo que el bajista Stu Cook y el baterista Doug Clifford (anunciados miembros originales del grupo que dio a conocer el lp Creedence Clearwater Revival en 1968) vienen haciendo con toda desfachatez desde 1995, sólo sería comparable a que George Harrison y Ringo Starr encabezaran una banda de covers especializada en The Beatles. Es decir, el calificativo único que se antoja a tal idea es: abominable.
Cierto, cualquier acercamiento a discos como Creedence Clearwater Revival (1968), Green River (1969) y Willy and the Poor Boys (1969; todos bajo el sello Fantasy) deja ver el pródigo trabajo de la base rítmica de esta agrupación (manejando texturas inusuales en el rock que entonces se hacía), pero no se debe olvidar que el peso de la composición y de la vocalización siempre recayó en John Fogerty.
Bandas de covers pululan en el mundo y algunas, por sus copias tan originales (valga el término), han ganado sitio en publicaciones y corazones añorantes de los fanáticos (Björn Again, que homenajea a Abba, es un ejemplo exacto), pero el hecho de que la que está por llegar a México tenga en sus filas a los músicos de la banda seminal, no le da sino características sospechosas.
A la desintegración de CCR, Cook y Clifford (que habían sido amigos desde sus años en high school) formaron una compañía productora y poco después cada uno siguió inscrito en la música, siempre en papel secundario: Clifford se integró al Sir Douglas Quintet (célebre por piezas como Mendocino y She&rsquos about a mover), cuando el grupo ya estaba en el otoño de su carrera, mientras que Cook se reunió con ex integrantes de The Doobie Brothers en el poco memorable Southern Pacific. Su trayectoria como músicos de sesión no tuvo un perfil de alto reconocimiento, mas es cierto que durante varios años fueron más prolíficos que John Fogerty, quien sólo grabó dos discos en la década de los setenta: Blue Ridge Rangers (Fantasy, 1973) y John Fogerty (Asylum, 1975), para desaparecer durante un decenio por problemas personales.
Aprovechando que a su retorno John Fogerty se negó a vivir del pretérito (evitando en sus conciertos cualquier canción de CCR y centrándose en sus redondos Centerfield, de 1985, y Eye of the Zombie, de 1986) y que la muerte de Tom Fogerty, en 1990, revivió la llama de CCR, en 1995 fue constituido Creedence Clearwater Revisited como un proyecto de corta vida: apenas para tocar en fiestas privadas. Pero la nostalgia es un pretexto poderoso y a lo largo del siguiente año Cook, Clifford y un par de competentes esquiroles (Elliot Easton en la guitarra y John Tristao en la voz) dieron más de 100 conciertos al amparo de CCR.
Huelga decir que para Creedence Clearwater Revisited la originalidad y la creatividad son terrenos inexplorados, de manera que sus covers obedecen a cartabones trazados hace 30 años (algo a lo que no se opondrán los añorantes de La hora de los Creedence por Radio Capital).
Las diferencias entre el remedo y Fogerty no han faltado. Cuando los Revisited pusieron en el mercado un álbum doble en concierto, el autor de Proud Mary decidió volver a cantar sus viejos éxitos, e incluso, cuando CCR ingresó al Salón de la Fama del Rock and Roll, Fogerty se negó a participar del juego y fue el gran ausente en el acto. Hace un par de años, y de manera silenciosa en el sello Warner Bros., aparecieron Blue Moon Swamp (disco de estudio), y pocos meses después Premonition (en vivo), grabaciones que muestran con claridad dónde yace el espíritu de ese rock sucio, pantanoso y vital que influyó poderosamente en el sonido inicial de R.E.M., y del que Creedence Clearwater Revisited no es más que un pálido remedo.


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