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Saturday, June 23, 2007


The Nightfly (Warner Bros. Records, 1982)
Kamakiriad (Reprise Records, 1993)
Morph The Cat (Reprise Records, 2006)

La revista Rolling Stone afirmó que si el firmamento de la música pop fuera el anuario de la promoción de un "high school", Donald Fagen podría estar catalogado como el nerd más nerd, un antisocial ratón de biblioteca quemándose las pestañas los sábados en la noche, o el rebelde más incisivo y cargado de humor negro, sentado en el fondo del salón, satirizando todo lo que ve y haciendo ver a los demás lo inferiores que son. Pues bueno, definitivamente, Donald es genial. Más que como compositor o como músico, su genialidad radica en su capacidad de arreglar los temas hasta supuestos niveles de perfección musical absoluta.Estos dos álbumes pueden dar prueba de ello. Son los dos trabajos solistas realizados después de la ruptura en 1980 de Steely Dan; el dúo (o mejor dicho, concepto musical) formado por Donald y Walter Becker que duró de 1972 a 1980.


Donald, una especie de científico loco el cual necesita inversionistas que sepan arriesgar con sus temibles proyectos, contrata al productor de todos los discos de Steely Dan, Gary Katz, para su primera producción solista: The Nightfly. El disco es un homenaje a su remota adolescencia en los suburbios de New York; a través de varias imágenes de la época de fines de los cincuenta e inicios de los sesenta que lo influenciaron enormemente. La idea del álbum es la de un programa radial de madrugada, a cargo de un personaje de la radio de Baton Rouge, Louisiana, llamado "La Mosca Nocturna". La Mosca nos asombra con sus profecías sobre los adelantos de la ciencia moderna y su repercusión en las vidas de los ciudadanos comunes. El cajón nostálgico se abre con "I.G.Y. (What A Beautiful World)", donde el locutor predice que el mundo verá la gigantesca rueda espacial americana, donde se iniciará la verdadera colonización espacial americana, más veloz y eficiente que la de la Unión Soviética —nostalgia de la Guerra Fría—, la cual no tendrá chance alguna (a la larga no la tuvo ni con su existencia misma). Nos cuenta en medio de nuestro asombro que tomará 90 minutos viajar de New York a París en un avión supersónico para pasajeros, mientras que la principal energía del mundo será la del Sol, usada por todos los seres humanos. El futuro es una imagen agradable y llena de sorpresas. Fagen invoca al espíritu de los felices años cincuenta, cuando el Rock and Roll estaba prohibido y la Cacería de Brujas de McCarthy estaba en su máximo apogeo. A pesar de vivir —o fingir— una infancia y/o adolescencia feliz, también salen a relucir temores y frustraciones sobre la propia generación. "Green Flower Street" es la violenta avenida neoyorquina que muy pocos recuerdan, llena de pandilleros como Marlon Brando y James Dean jugando a la muerte. También hay ajustes de cuentas provenientes de gángsters del Barrio Chino. He aquí la desmitificación del sueño americano. Mientras los motociclistas incendian los botes de basura y buscan putas, el tímido protagonista se encierra un día entero en un cuarto de un hotel con una dulce chica —al igual de temerosa que él— quien lo saca de la realidad haciéndole sentir tranquilo. Típico individualismo de la década feliz. Para las decepciones amorosas de la época, qué mejor —habra pensado el autor— que utilizar un tema propio de dicha época; sacarlo del polvoriento baúl de recuerdos de su mente. Fagen desempolva y limpia "Ruby Baby", un bello tema de Leiber y Stoller, famosos compositores de rockabilly y de otros géneros de los cincuenta, que dieron grandes éxitos a Elvis Presley y a otros. Aquí Fagen muestra su admiración por aquel par de compositores que quizás haya estado imitando con su colega Becker en Steely Dan. "Maxine" es su novia del colegio, atrevida y desenfadada, pero virgen como ella sola. Aquí el narrador es un verdadero rebelde sin causa del amor. Planean una huída a México y de ahí empezar su vida instalándose en Manhattan, lejos de las severas leyes morales que los reprimen en los suburbios. Vaya, con este tema Fagen sí se puso realmente nostálgico; pero cambia de humor repentinamente con "New Frontier", una canción muy animada sobre el futuro, a pesar de referirse a un sótano en la casa donde estarán seguros en caso de guerra nuclear. Lo tiene todo preparado y calculado para su maravilloso porvenir que nunca llegó: Viajar a Europa, estudiar diseño, ser alguien. ¿Se estará quejando de la mala jugada del destino? Fagen suelta un guiño a Dave Brubeck, famoso pianista de jazz, utilizando una rubia fanática de por medio. Brubeck debió haberle devuelto el favor. "The Nightfly" es la voz del locutor en la madrugada recordando amores pasados y recibiendo llamadas somnolientas, dando paso a "The Goodbye Look", sobre la revolución Cubana y el fin de la era de la inocencia: el Año nuevo 1959. La Mosca Nocturna y su chica (el héroe y su doncella, el poeta y su musa) no llegan a escapar de la Habana y se encuentran con la tropa de fusilamiento. "Levántate, querida, tocan la puerta. El coronel está parado bajo el sol, con su cara estúpida, sus lentes y el arma". Por supuesto que el final inconcluso nos hace saber que era un sueño de verano. El disco se cierra con una canción que merece un 20 de nota en un exámen del colegio del jazz, "Walk Between Raindrops": la despedida con una sonrisa a Miami; una ciudad de la cual se ocupará bastante.

Después de esas ocho canciones, lo único que uno puede hacer es pararse y aplaudir. Hay muy pocos álbumes conceptuales que llegan a formar una idea tan clara de hacia donde apuntan y a la vez tan difusa en ideas diversas. Un conjunto de canciones del pasado, que lo rememoran con nostalgia y a la vez satirizan y critican por lo convencional. Amor y odio a la vez a los recuerdos. Bueno, después de todo, lo mejor que nos pudo haber pasado es la juventud.




Mención aparte merece Kamakiriad, su otro album conceptual, estrenado en mayo de 1993. Este disco puede parecer la continuación de las historias futuristas de la Mosca Nocturna; pero es mucho más dramático. Aquí la acción del protagonista y el orden de la narración musical es imprescindible. Este es un álbum más jazzeado y más seco en estructura rítmica. Walter Becker vuelve a trabajar con Fagen, esta vez de productor, presentándonos a un tipo más extraño y más viejo que la Mosca Nocturna. Otro obsesionado con los adelantos científicos. Si la Mosca Nocturna veía el progreso como algo natural y comunitario, el nuevo monstruo lo quiere poseer y poner de moda inmediatamente. Para lograrlo compra el auto más avanzado del siglo (considerando que el año 2000 está a unos cuantos meses) comunicado con el mundo por multimedia y con un satélite que le indica su posición geográfica en latitudes y longitudes en el mundo y las rutas que debe tomar. Le indica donde está la mejor diversión mientras deja que su tecnología lo posee. Ni hace falta bajarse del auto para comer porque posee un cultivo hidropónico en la parte trasera (encima este tipo se pavonea feliz de tenerlo). Huachafo* a más no poder, eso es cierto; pero en el fondo nos hace ver lo lleno que está este mundo de gente así, pendiente de todo lo nuevo que aparezca para sacarle el jugo en su cuarto de hora. La opera se inicia con "Trans-Island Skyway"; cuando el narrador encuentra a su primera compañera de viaje media muerta después de un accidente en la carretera. "Algunos chicos manejan muy rápido", comenta irónico y se la lleva. Ve a su padre en el jardín de su casa y lo invita a ir con él. Vamos papá, toda tu vida has estado plantado en esta ciudad. Ven conmigo y recupera el tiempo perdido. Aunque la idea es invitar al padre; el sujeto está viéndose a sí mismo, con años desperdiciados, esposa, hijos, todo perfecto. La perfecta vida que él ambiciaba en The Nightfly. No. Él quiere emoción, así las chicas lo vean como a un viejo verde. Qué importa, conocerle es amarle, como él ama a sus íconos. En "Countermoon" empieza la acción que esperaba del futuro al ver que todas las parejas se pelean al mismo tiempo y se separan por culpa de una crisis existencial general. Cuidado, amantes, les puede llegar a ustedes. Las parejas más felices de un momento a otro se empiezan a alejar sin saberlo por qué. Fagen, a pesar de tener su impresionante Kamakiri del año, también ve que la chica a quién él salvó la vida se baja del auto. En "Springtime" su vehículo pasa por Laughing Pines, Cape Sincere y Lake Nostalgia; extraños nombres de primaverales ciudades donde pasa su mejor momento. Es sólo cuestión de escucharlo. "Snowbound" es la ciudad en la que siempre nieva y el amor es puro y blanco como la nieve misma, que cae sobre el auto estacionado despreocupadamente y sobre la gente que lo rodea. "Tomorrow's Girls" es el punto más alto del disco (comparando el pico del Everest con una cadena de montañas muy, muy altas). Es una parodia de "La Guerra De Los Mundos" con "La Noche De Los Muertos Vivientes" y con "Invasores de Cuerpos". Donald es ahora Orson Welles contando la radial historia de horror digna de La Mosca Nocturna. El pueblo tranquilo, pausado y sin perversión recibe una visita inesperada y peligrosa: chicas modernas, con minifalda, maquillaje y sin ningún problema de tomar el sol en el parque con ropas delgadas. Las llega a comparar con un virus mortal (¿el SIDA?) que invita a todos a seguirlas: a los hombres para amarlas y a las mujeres para imitarlas. Después de que el espectáculo pasa de moda, mejor seguir el camino. Le dedica dos canciones a Florida, "Florida Room" y "On The Dunes". En la primera Fagen vuelve a encerrarse con el amor de su vida en una habitación que de repente se convierte en la playa más hermosa que haya visto. Las Dunas lo envuelven en una pesadilla en la cual el muere asesinado, víctima de sus propios excesos -que pueden ser traducidos como dudas e inseguridades de su propia psique-. Aquí se lamenta de su vida, considerándola una gran parodia... cuyo mejor ejemplo es el super-auto del cual se jacta. Empiezan sus dudas sobre el auto y su gran viaje a través del mundo. Dudas que en "Teahouse On The Tracks" se convierten en una agradable decisión de regresar siempre a nuevos caminos, debido en parte al feliz ambiente que encuentra en Flytown (¿La "Ciudad de la Mosca"?).

Fagen muestra con Kamakiriad que es, ante todo, un intérprete, un músico, un compositor de primera. Demasiado fino para las radios FM de rock actuales, sin duda. Ideal para un domingo en la noche. En la entrega de los Grammys en marzo de 1994, Kamakiriad estaba nominado a mejor album del año. Perdió por The Bodyguard. La academia no se habrá querido arriesgar. Extraño, porque Bodyguard es un álbum para un domingo en la noche, también.

Notas sobre Morph The Cat:



1993 se fue y los años pasaron más rápido que de costumbre. Donald Fagen llega a los 58 años y decide continuar después de bajarse del Kamakiri. Flytown resultó ser Nueva York y por alguna razón el futuro es oscuro, turbio, denso como la nube de polvo y humo que dejaron las torres gemelas al derrumbarse después de los atentados terroristas del 11 de Septiembre del 2001. Era algo que no se venía venir, algo que agarró a todos por sorpresa. Como un gato tumbando un florero carísimo y dejándolo caer. Esta analogía se presenta en su último disco, el Morph The Cat. Aquí, nostalgia y espíritu aventurero quedaron de lado y nos encontramos con un album sombrío y melancólico. Una enorme nube con forma de gato cubre Manhattan y vuelve a la gente paranoica, estresada, y la hace envejecer prematuramente. Fagen busca ayuda en el fantasma de Ray Charles ("What I Do") y el resultado es un esfuerzo por recordar los buenos viejos tiempos: ahí está la banda femenina de rock "H Gang" que se hizo legendaria por durar lo que dura una explosión de bomba de hidrógeno. En "Brite Nitegown," tres historias conducen a un cierto personaje llamado Muerte que viste un camisón brillante: Una fiebre cuando niño, un asalto y una sobredosis de Chronax. En las tres historias, la muerte se presenta amable, incólume, como un oso gris esperando a que nos movamos para dar el zarpazo final.
Hay otras dos narraciones de esas que Fagen ya nos tiene acostumbrados en estos últimos años: una mediocre sobre el viajero que se enamora de la oficial de seguridad "Joan" después de que ésta le metió la mano y una canción espeluznante sobre la situación colectiva de la sociedad urbana norteamericana después del 9-11: "Mary, Shut The Garden Door." Al final del disco encontramos al tema "Morph The Cat" concluyendo un sombrío y cínico análisis de los primeros años del siglo XXI en Estados Unidos, no tan brillante como los dos discos anteriores, pero sí con bastante pegada en los oídos.

Visita a Donald Fagen y a su compinche Walter Becker en http://www.steelydan.com/
*Huachafo: peruanismo de "persona de mal gusto".


Este artículo mío sobre "Tomorrow's Girls" se encuentra en el website "Fever Dreams"

Javier (8/20/01): A personal analysis on "Tomorrow’s Girls"

"Tomorrow’s Girls" is, in my very personal point of view, a lament of growing older and fighting against time. I’m gonna tell it like it happened to me: In 1993, the same year that Kamakiriad was released, I turned 20. It was kinda shocking for me to find that I wasn’t 19 anymore –My first approach to Steely Dan was buying Decade On december 31st, 1992- and Life in my twenties was about to begin. Me and my friends, all of us surrounding the second decade, started dating younger girls. Way younger girls than us. We called them the brats (chibolas in peruvian slang). Beautiful girls with pimples and braces, going from 13 to 14 and from 14 to 15. We, old guys approaching the twenties, dating nymphs for getting ourselves the juices of eternal youth. In November 1993 I bought Kamakiriad and "Tomorrow’s Girls" was the right soundtrack for those moments I was living: Dating these little young brats, hiding ourselves from our other friends ("Are you going out with them? Are they getting drunk with you guys? Shame on you!!!") and, most of all, feeling good, free, and with the feeling of doing something wrong that tasted right. The girls of tomorrow, the girls that are not ready yet, but you are having a good time next to them.

In 1994, I don’t know if you can remember, there was a big suicidal wave all over the world. One week before Kurt Cobain shot himself to death, a famous peruvian model was found death in her bathroom with a bullet-wound that crossed her brain. She was 21 and one of the most famous, rich and beautiful models. She also hosted a children’s TV show. Kids loved her, and also their fathers did. The main reason she decided to kill herself was the lack of confidence and security about her body. She was amazingly hot, but she felt she was growing older, she was not a "Tomorrow’s Girl" anymore. Cobain killed himself because of the angry of being young, not being able to stop time. It was the same principle. We get tired of being young and grow older.

One month before (March 1994), My uncle suddenly lefts his wife for a more young girl. He was 45, she was 19. My aunt was 42, and still good-looking and intelligent; but my uncle prefeered the young blood. Young girls give us old guys a very nice sense of passion for life. We feel winners, specially when these young girls don’t care if we have money or not. They like us because we’re clever, and why not, cute!

These close four stories can be related to one song: "Tomorrow’s Girls". When we found ourselves caught by society and morality about our pedophile acts, we create science fiction stories. They’re from outer space! We have no defense against them! But I don’t care, I’m gonna wait for one of them at Lantern time. Girls of our age -our wives and girlfriends- can't do anything to stop them, because It's impossible to fight these brats! They have to go back in time!

So, that's my personal approach to that great song, probably the best song of the nineties.





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