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Friday, June 8, 2007




The Best Of James (Mercury, 1998)
JAMES


Contra el furor del brit-pop, Inglaterra, o mejor dicho, Manchester, alberga todavía un secreto melódico que en esa condición se quiere mantener y que obedece a una extraña y noble idea: "que la música sea más conocida que sus intérpretes".


Durante quince años, James, sexteto oriundo de Manchester, ha desdeñado el juego de la publicidad y no se ha subido a ninguno de los proyectos colectivos para invadir América. Fieles a un concepto de creación casi artesanal, optaron por movilizarse del lado independiente, siendo asistidos en el camino por creadores del tamaño de Brian Eno y Neil Young, y lo que es más: se rehúsan a sentirse contemporáneos de grupos como Oasis y Blur. "Alguien dijo que podríamos ser los abuelos del brit-pop. Tal vez sea cierto, pero no nos sentimos cercanos a nada de lo que ese boom representa", acota Saul Davies, violinista de James en entrevista telefónica desde Londres, Inglaterra. Mas no se piense que se trata de una actitud despectiva por motivos generacionales. No. La razón es más aguda: "Detrás de todas esas banderas británicas que hondean en los conciertos, detrás de esa arrogancia que nace no de las cualidades artísticas sino por el hecho de ser ingleses, hay algo muy alarmante: un fascismo latente. Todo este movimiento es una invención de los medios".




El carácter ominoso de Manchester permea el sonido que de allí emana. Pero si bien Davies admite ese hecho, también señala que de ella han surgido fieles voceros: "Es una ciudad muy intensa, violenta, gris. La gente del exterior la concibe como un lugar del que nada más ha salido música para cementerios (se ríe). Cierto: actualmente afronta muchos problemas sociales. La mierda se respira por todos lados, hay una actitud de abulia por parte de bastante gente y la comunidad estudiantil está en crisis. Pero de ese carácter surgen cosas muy buenas: Joy Division y The Smiths, como voceros de la melancolía; The Fall, del coraje, y Happy Mondays y Stone Roses, del cinismo ante lo irremediable".




Pero a contracorriente, James participó desde sus orígenes, en 1983, de un humor escénico distinto a sus paisanos. Cuando Larry Gott (guitarra), Jim Glennie (bajo) y Gavan Whelan (batería) invitaron a Tim Booth para que bailara sus piezas instrumentales y éste llegó con un micrófono, algo ocurrió. Contra el vestuario negro y los ánimos sepulcrales, proliferaron los colores llamativos y los temas optimistas, sin caer en sospechosas o vanales declaraciones. "James fue diferente porque tendía más a lo experimental. Era una especie de música muy loca y con intenciones artísticas, pero con proyección al exterior. De hecho el nombre del grupo fue idea de Tim, quien admira mucho a James Joyce", recuerda Saul.




Ese mismo año, James firmó contrato con Factory Records y lanzó dos sencillos (de los cuales el tema What´s the World fue luego interpretado por The Smiths) y un Extended Play. Hacia 1985, tras ingresar al catálogo de Sire Records, la prensa comenzó a especular sobre la religión de los integrantes debido a que el cantante afirmó que no bebía y que rezaba regularmente. Mas ya se sabe que en el Reino Unido aun la noticia más personal se vuelve carnada sensacionalista y, en respuesta, el todavía cuarteto replanteó su relación con los medios y se acentuó su decisión de no recurrir a la maquinaria mercadotécnica. "Con frecuencia nos preguntan por qué no aparecemos en las portadas de nuestros discos y yo les digo: ´Porque somos muy feos y no queremos asustar a nuestros escuchas´ (se ríe Saul). En realidad, tenemos una idea que tal vez parezca demasiado romántica, pero nos gustaría pensar que el anonimato te puede ayudar a cuidar más la calidad de tu música. Cuando estás muy expuesto a los reflectores, empiezan a emerger los egos y eso arruina cualquier proyecto. No encontramos sentido a que si hacemos música, deseemos ser nosotros los famosos y no nuestras canciones. Si llegáramos al top-ten, bueno... eso sería un llamado del destino".




Pero el destino tenía otros planes para James. Stutter (1986), producido por Lenny Kaye (guitarrista del Patti Smith Group) y Strip Mine (1988) no levantaron el vuelo y apenas le permitieron al grupo hacerse de algunos cientos de incondicionales de este lado del océano. Con cierta desilusión y ganas de reformar su dotación instrumental, el conjunto creció con la llegada de Mark Hunter (teclados), Andy Diagram (trompeta) y Saul Davies (violín), amén del remplazo del baterista David Baynton-Power por Gavan Whelan. De esos días, recuerda Davies: "Había visto a James en 1986 y me gustó la actitud positiva del cantante. Me pareció un grupo muy luminoso, lleno de creatividad. Cuando me integré, el público inglés no parecía entender lo que hacíamos, en tanto que en el extranjero redescubrieron Manchester".

Con una paleta sonora más amplia la transformación se evidenció en el álbum en vivo One Man Clapping (Rough Trade, 1989) y en los charts independientes el nombre de James comenzó a ser familiar. Mas el gusto poco duró. Rough Trade se declaró en bancarrota y el sexteto firmó esta vez con Phonogram/Fontana. Mas asentado, con una exploración sonora que hacía escala en la rica tradición de la música folclórica inglesa y un extraordinario acento épico en la voz de Tim Booth, James encontró el éxito con el álbum Gold Mother (1989. Los sencillos Come Home y Sit Down les dieron un lugar aparte. No era en absoluto un sonido similar al de los hijos prominentes de Madchester, pero no es disparatado asegurar que James abrió la puerta para que de aquella ciudad salieran intenciones musicales más bailables y festivas. El disco sucesor, Seven (1992) mostró un equilibrio magnífico entre la voz de Booth y la trompeta de Diagram, y aunque la crítica apuntó que con este disco se ponían a la altura de U2 y Simple Minds (es decir, ya podían llenar estadios), los miembros de James optaron por una jugada contraria y recorrieron Estados Unidos actuando como grupo de soporte de Neil Young en la gira de Harvest Moon. La experiencia fue renovadora, a decir del violinista: "Neil es un genio por la manera en que toca --ya sea acústico o eléctrico-- y porque conoce, como pocos, las bases auténticas de la música. Es un guía artístico único. De hecho, creo que nuestro álbum posterior, Laid, fue el resultado de esa experiencia. Comprendimos que no teníamos por qué recurrir a un sonido sofisticado sino mejor "condimentado". Neil nos enseñó que un factor importante en las canciones es el espacio. Nos ayudó mucho y puedo decir que se volvió nuestro confidente artístico".

Pero para hacer de Laid (1993) un álbum redondo en forma y contenido, James echó también mano de uno de sus más admirados personajes: Brian Eno, cuyo trabajo con Talking Heads los tenía deslumbrados, y aunque lo habían invitado para que fungiera como su productor desde su álbum debut, el poliédrico no-músico llegó en el momento exacto. "La experiencia con Brian Eno sólo la puedo calificar como fascinante. Es un ser humano divertido e inteligente. Luego de que con Young aprendimos a espaciar las canciones, Brian nos llevó a un viaje del que salimos convertidos. Fueron las seis semanas más productivas de nuestra existencia".

Laid, con sus ganchos contagiosos y letras deshinibidas para tratar las relaciones sexuales, incitó el asalto a Estados Unidos que otros nativos de Manchester no fueron capaces de realizar. Los críticos no tardaron en calificarlo como uno de los mejores discos del año. Mas antes de volverse carne de MTV, James sacó otra carta que tenía bajo la manga. Las sesiones con Eno, en los estudios Real World, fueron abundantes en espacios para la improvisación que no entraron en Laid, y como el productor pensó que habría gente a la que le gustaría, al año siguiente apareció Wah Wah, pieza de colección lamentablemente poco comprendida y que no fue buscada con fruición por los 600 mil escuchas que antes se habían enganchado a Laid. "Muchos se sorprendieron de la agudeza e incluso la rabia que se aprecia en Wah Wah. Tal vez por eso no fue un álbum muy popular".

Durante 1995 y 1996, a la incomprensión del público se añadieron reveses que fracturaron seriamente la estabilidad del grupo: Larry Gott dijo adiós para dedicar más tiempo a su familia y la banda descubrió que sus contadores habían trabajado sólo para beneficio propio y debían más de 250 mil libras en impuestros atrasados. Pese a eso, y acaso para tomar aliento, Tim Booth se involucró en un proyecto con el compositor Angelo Badalamenti (recordado por su trabajo para la película Twin Peaks). En tanto, James, con Adrian Oxaal como nuevo guitarrista, se metió al estudio y Tim, de manera intermitente, se apareció allí para dar los detalles vocales a Whiplash; grabación sintomática del momento por el que el grupo atravesaba y que, como salvación, tuvo en el sencillo She´s A Star una pieza de luz . Dice Davies: "Artística y comercialmente los resultados fueron decepcionantes. En Estados Unidos no contó con la difusión que merecía y aunque Mercury se disculpó con nosotros, no nos sorprendió la respuesta del auditorio".
Como si no fuera suficiente, decidieron acercarse a una nueva audiencia: la aferrada al término alternativo (cuando ya olía a institución). "Pasamos del cielo al infierno en pocos años" --recuerda con una carcajada Saul Davies-- "Hubo de todo. Con Neil Young tocábamos básicamante para grandes fanáticos del sonido puro. Siento que esa gira ha sido lo mejor que hemos hecho. Luego en el WOMAD [el festival que Peter Gabriel organiza anualmente] hubo oportunidad de hacerle frente a un público pacífico que iba dispuesto a oír cosas distintas, y dada la calidad de los actos aquello fue muy exitoso. En cambio, en Lollapaloza no nos hallábamos precisamente en familia. Una banda ideal para ellos era Tool, porque el auditorio era muy violento. Recuerdo que cuando empezamos la segunda canción comenzaron a escupirnos y arrojarnos todo tipo de objetos, gritando: ¿Qué chingados es eso? Creo que no les gustaron mucho las piezas melódicas. Ese tipo de experiencias casi nos destruyó. Las giras nos enloquecieron. Es terrible que te estén gritando ¡Maricón! No sabes ni qué hacer".
¿Que seguía? Un respiro y el análisis de aciertos y errores. El aire ha entrado en estos meses y mientras Tim Booth se dedica a la meditación , sus compañeros de grupo -- bautizados como Money-- han recobrado el gusto de la improvisación, nada más que amparándose esta vez en los sonidos electrónicos. "Money es un grupo de música electrónica sin ser definitivamente tecno. Hace poco terminamos la música para el próximo filme de John Woo y pensamos hacer, a mediados de año, un gira por la costa oeste de Estados Unidos. Mark E. Smith, de The Fall, me decía el otro día que éramos el único grupo de la tierra que hacemos tecno sin oírlo. Pero la gente parece adorar la música de Money; es caliente, comercial y disfrutable".

Pero James no ha desaparecido y mucho menos tienen la intención de que la confusión sea su epitafio. Por eso, el mes pasado apareció The Best Of James (Mercury), álbum que contiene 15 piezas que escalaron el Top-40 (Come Home, Sit Down, Laid, Waltzing Alone, Say Something, Born Of Frustration, Tomorrow, Lose Control, Sometimes, Seven y Sound, entre otras), el primer sencillo de su historia (Hymn For a Village) y dos nuevos temas (Destiny Calling y Runaground). Y para los admiradores de rarezas, así como para los que no sueñan con los charts, habrá un álbum doble, en edición limitada, que contendrá las píezas favoritas del conjunto, en versiones acústicas.

Mas no se trata de una recapitulación, precisa por último Saul. "El objetivo de este álbum es, ante todo, lanzar un mensaje a la industria disquera y al público nuevo: James es una gran banda. Claro, es una plataforma para ser conocidos, pero no lo vemos como el fin de un ciclo. Más bien nos permite llenarnos de energía del pasado y proyectarla a los trabajos inmediatos. Somos la suma del ayer trabajando para mañana".


Jesús Quinteros, México D.F., 1999


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