Translation, Interpreting and Multimedia Services in Oakland, California. Info@CacaoRock.com

Here at CacaoRock we have been translating technical papers, accounting and financial texts, software, immigration certificates, adoption letters, books, movie scripts and official foreign documents for a long time. We even worked translating documents for the military and creating movie subtitles! What is so special about our English to Spanish translations? Our localization skills. Besides our accuracy, we are able to apply to these translations the neutralism of standard Spanish or specific Spanish-speaking countries. For more information about our rates, our previous work experience and how can we help you, contact us via email at Info@CacaoRock.com or visit our ProZ.com profile page.

Listen To CacaoRock Online Radio, our radio station!

 

Support This Radio Station!


Via
PayPal

 

We are on Instagram , Tumblr, and We also have music on 8tracks!

 

Sunday, December 3, 2006


Al Cardenal Juan Luis Cipriani deberian darle una columna de crítica de cine en algún diario peruano. Quizás "La República" o "Perú 21." Cipriani, de haber vivido en los tiempos de Herodes, hubiera condenado a aquella adolescente que salió embarazada y juraba a todo el mundo que fue el Espíritu Santo. Hubiera usado toda su incomprensión, toda su mente cerrada en juzgar a aquella chica que dice ser virgen y espera al hijo de Dios. Entiendo que Cipriani haya admirado la película La Pasión de Cristo, pero en este caso, conociendo su terquedad para temas como métodos anticonceptivos y el divorcio, Cipriani debió haberse simplemente callado la boca. Pero por lo visto no le gusta guardarse sus opiniones de la forma que espera que los demás hagan. Cuando la película El Código Da Vinci fue estrenada, ahí estaba él para condenarla como una ofensa a la imagen de Jesucristo y María Magdalena (no, carajo, fue una ofensa a la sarta de hipocresías de la Iglesia Católica, ¿Qué no se dió cuenta?) Invitó a toda la feligresía a no ver la película, a pesar que él la vio con todo el cuajo opusdeista posible.

El Nacimiento es una película sobre una adolescente enfrentando un mundo hipócrita, violento y difícil. No creo que Cipriani, en su condición de Primado de la Iglesia Peruana y miembro del Opus Dei, esté en la condición de alabar esta película sobre rebelión y religión, ya que no puede siquiera aceptar el embarazo de una adolescente, ni la decisión de esta de tener el bebé, o no.

Aquí otra joyita de Cipriani: club.telepolis.com/homenajechavo/period17.htm , advirtiendo que el Chavo del Ocho o un partido de fútbol son capaces de minar la fé del pueblo Peruano...

RPP Noticias - Cardenal Juan Luis Cipriani: película “El Nacimiento” nos fortalece en la fe:

"(RPP Noticias) Tras apreciar en una función especial organizada en Lima, la película “El Nacimiento”, que muestra la historia de la navidad, filme que se estrenará en el Perú el próximo 14 de diciembre, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne expresó que salía contento y fortalecido en la fe.

“Creo que es una película muy actual, muy para nuestro tiempo en la que está muy bien reflejado el papel de María Santísima; de San José, y todas las circunstancias de lugar y de tiempo. Está bien lograda. Nos fortalece en la fe, nos llena de esperanza y nos compromete al ver que ese Dios se hizo hombre, habitó entre nosotros y hoy nos sigue recordando –a través de una película- cuanto nos quiere y nos busca”.

La película “El Nacimiento”, (“The Nativity Story”) se estrenará en Estados Unidos y en otros países, este viernes 01 de diciembre, ha sido producida por New Line Cinema, la misma que hizo hace unos años el film “El Señor de los Anillos” y en ella se busca recuperar el auténtico significado de la navidad al dar a conocer la historia del nacimiento de Jesús.

Sobre el impacto que puede tener este filme en el público espectador, el Cardenal Cipriani comentó que “ayuda a fortalecer nuestra fe y a recordar que Dios se hace hombre y participa en nuestras vidas, de todos los acontecimientos de la vida natural y al mismo tiempo es Dios”...

2 comments:

Anonymous said...

Hace mucho tiempo que la opinión de Cipriani no cuenta. Ese sujeto patea con la cabeza, y piensa con los pies. Vive en su submundo de hipocresía y mentiras. ¿No fue él, aquel que declaró que los derechos humanos son una cojudez? Creo que sí.

JL

Leonardo said...

Me he encontrado tu post, y aunque antiguo, algo queria decir... porque después los que así actuan terminan creyendo que son la mayoria.

Te copio la critica de Alberto Servat de El Comercio, para que te ubiques, para refutar los contenidos del codigo Da Vinci e este caso solo basta con ver la forma, de libro y de la pelicula.

El Código Da Vinci

CÓMIC. Paul Bettany y Audrey Tautou en una escena de la película más publicitada del momento.



Es comprensible que una película como "El Código Da Vinci", en la que Hollywood ha invertido tantos millones de dólares, se apoye principalmente en una campaña publicitaria de enormes dimensiones. Una campaña respaldada involuntariamente por la Iglesia Católica y que se ha convertido en la delicia de los medios de comunicación ansiosos por declaraciones extremas y condenas públicas.


Es comprensible que sus productores apelen a todo ello. Porque, cinematográficamente hablando, no hay mucho por donde celebrar. Y es que "El Código Da Vinci" es una de las producciones más decepcionantes de los últimos años, fallida por donde se mire e incluso ridícula en sus detalles. Lo más sorprendente, por momentos resulta incluso 'amateur' debido a los errores involuntarios, sobre todo al tratar de imprimir dramatismo o seriedad a su argumento.


Vayamos por partes. El argumento es el bosquejado por Dan Brown en su novela del mismo título. Todo gira en torno a un misterio milenario que compromete a las altas esferas del catolicismo, a un grupo de estudiosos y a una secta que preserva el secreto del Santo Grial. Aparentemente, la estirpe de Jesús y María Magdalena continúa viva y revelar su existencia podría acarrear el fin del cristianismo tal como lo conocemos. No leí la novela, nunca me interesó, pero si sus pasajes pudieron resultar ligeramente intrigantes en la letra impresa, en el cine son un cúmulo de datos risibles, expuestos con tanta ligereza que difícilmente podríamos tomarlos en serio. La información que los protagonistas van soltando en medio de la persecución de la que son objetos componen la charada más inútil que hemos visto recientemente en el cine.


En este punto la dirección de Ron Howard ha fallado principalmente porque aborda la trama de una novela explicativa como un simple policial en donde los secretos se van revelando a medida que los falsos culpables encuentran la verdad. El problema es que en este caso, a diferencia de un policial cualquiera, la información no implica solamente a tres o cuatro personajes sino a todo el mundo cristiano. Por ello, los secretos en boca de sus protagonistas parecen simples acertijos en un interminable juego de ingenio.


La propuesta visual recurre al uso excesivo de 'flashbacks' históricos, recuerdos de los personajes y otros efectos postizos que anulan cualquier intento de poner a trabajar la imaginación del espectador.


Las actuaciones son otro apartado de incompetencia. Si los productores querían una actriz francesa para el papel de Sophie Neveu, hicieron mal al escoger a Audrey Tautou, una actriz que funciona bien en películas de diseño pero a quien no se le puede encomendar un personaje más complejo. Aquí demuestra ser la más inadecuada, incapaz de sorprenderse, emocionarse o tener miedo. Es justamente en ella, en que las frases del guion resultan más artificiales y risibles. Lo más lamentable es que en los momentos de peligro es donde menos intensa aparece. Por su parte, el gran Ian McKellen como Sir Leigh Teabin, parece sentirse muy a sus anchas pero con un registro que bien pudo ser parte de una comedia de misterio al estilo de Agatha Christie (y este filme podría ser catalogado justamente como una comedia involuntaria). Paul Bettany interpreta a Silas, el sicario del Opus Dei, con una intensidad apocalíptica y una caracterización tan exagerada que llega al surrealismo. Tanto que bien podría estar insertado en la próxima entrega de los "X Men". Jean Reno interpreta al policía a cargo de la persecución como... Jean Reno. Finalmente, el buen Tom Hanks tiene cierta dignidad y bien podría haber interpretado al mismo personaje, el profesor Langdon, en una mejor adaptación de la novela.


En medio de todo esto, ¿dónde queda el famoso código? En unas cuantas pistas, burdamente expuestas y subrayadas a lo largo del museo de Louvre, un magnífico centro del arte nunca antes expuesto tan superficialmente.


No hay más que decir. "El Código Da Vinci" es uno de los bodrios más inflados de los últimos tiempos. La Iglesia Católica hace mal en prestarle tanta atención a un producto tan trivial y aburrido.


Nadie con dos dedos de frente podría tomar en serio tanta irrelevancia.